Si buscamos la palabra soledad en el diccionario etimológico, esto será lo que encontremos:

                Del latín solitas que significa “cualidad de estar sin nadie más”, sus componentes léxicos son solus (solo) y dad (cualidad).

                         Si preguntas en la calle de manera aleatoria a las personas la mayoría te dirán que no les gusta estar solas, a muchos les genera tristeza o depresión. Ahora bien, si es una cualidad ¿por qué les genera tristeza o depresión?

                        Me gusta analizar las palabras y descomponerlas, siento que  no puedo atarme a la literalidad de los conceptos porque me estaría limitando. Lo que quiero es que seamos conscientes de que aunque cada palabra tiene un significado, desde la percepción de cada uno de nosotros ese significado puede tener infinidad de matices.

                    Si descomponemos la palabra soledad en nuestra lengua, encontraremos algo muy interesante. Esta palabra se compone de SOL y EDAD que por si solas tienen bastante significado.

                   La palabra sol hace referencia a luz, iluminación, claridad; y la palabra edad, denota tiempo, periodo, etapa, fase, época. Entonces, ¿podría ser la soledad una etapa de iluminación?

                Está claro que la mayoría de los seres humanos tememos a la soledad y en ocasiones hasta huimos de ella. Yo lo hice por mucho tiempo hasta que la vida me dio una experiencia que me obligó a enfrentarla. Por esta razón hoy puedo decir que la valoro; ha sido la SOL-EDAD la que me ha ayudado a encontrarme y por esto nunca he vuelto a estar sola.

                    Conozco personas que se empeñan en estar acompañadas la mayor parte del tiempo con la finalidad de no sentirse mal, tristes y de no pensar. Si lo analizamos bien, realmente se están relacionando con otros no por el simple hecho de compartir sanamente, sino mas bien por evitar una situación que les genera temor, terminando por construir relaciones pasajeras; recordemos que lo que se cimenta en el interés no puede durar mucho.

¿Por qué le tememos a la soledad?

                Instintivamente deseamos pertenecer a un clan, es más fácil sobrevivir y desarrollarnos al vivir en comunidad. La disfunción no está en sentir la necesidad de ser parte de algo, está en evitar el tiempo con nosotros porque es ese tiempo el que nos da la oportunidad de auto observarnos, corregir nuestros errores, satisfacer nuestras carencias y sanar nuestras mentes.

                       Al estar solos buscamos distracción. Esto se debe a que nuestra oscuridad o ignorancia a la que yo llamo ego, sabe que la soledad es una amenaza para él. El ego depende del exterior mientras que el ser o consciencia se basa en el interior. Una persona dominada por su ego piensa que su estado interno depende de lo que sucede fuera de sí misma,  esta creencia falsa lo lleva a buscar afuera lo que siente que no es capaz de darse y de esta forma, le entrega el poder a las situaciones, personas y cosas que realmente no controla.

Nos acostumbramos a vivir de la imagen y de lo que nos rodea

¿Cómo solucionarlo?

                           En el momento que logramos disfrutar con nosotros mismos nos liberamos de cualquier tipo de dependencia, en este instante el ego, mente parlanchina o loca de arriba, comienza a morir por inanición.

                     Nuestro estado de ánimo, nuestra felicidad, nuestro éxito, etc. no dependen de lo que sucede fuera de nosotros, más bien lo que sucede afuera de nosotros es una proyección de lo que tenemos dentro. Por consiguiente cuando estamos solos y nos observamos, podemos reconocer qué  es lo que hay en nosotros que está proyectando algo que no nos gusta en nuestra realidad, y así poder corregirlo. “Proyectas fuera lo que hay en tu interior”

                       La idea de buscar que el entorno nos entregue lo que nos hace falta esta muy arraigada en nuestra mente. Permanecemos en función de recibir, cuando lo correcto es auto-satisfacer nuestras carencias y sanar nuestros corazones para que al estar llenos de amor, alegría, plenitud, positivismo… podamos compartirlo y comencemos a vivir en función de dar.

                               vivir en función de recibir nos convierte en vampiros, nos acercamos a los demás con la finalidad inconsciente de “succionar un poco de su energía”. Tengamos en cuenta que atraemos a nuestros iguales y recibimos lo que damos. Por lo tanto si nuestro comportamiento está contaminado por intenciones e intereses negativos, quienes se acerquen a nosotros estarán igual de vacíos, y también, de manera inconsciente, intentarán obtener de nosotros lo que puedan para calmar sus necesidades produciéndose como resultado aún más vacío.

Reflexión

                              El sentimiento del que hemos hablado simplemente es un síntoma interno de que nos hemos olvidado de nosotros mismos, no nos escuchamos, no nos amamos, no nos damos lo que necesitamos, no nos valoramos…

                           La solución no está en mantenernos ocupados o en buscar un salvador para que nos libere de lo que sea que sintamos, si es así, incluso cuando estemos rodeados de gente experimentaremos soledad. La salida está en comenzar a escucharnos y en hacernos responsables de satisfacer nuestras propias carencias para convertirnos en seres completos y sanos, seres que pueden enfocarse en entregar lo mejor de sí a todo y a todos los que se crucen por nuestro camino.

El vacío y soledad que sintamos, es directamente proporcional al nivel de olvido en el que nos tengamos a nosotros mismos.

 Quieres ser amado, entonces comienza por amarte hasta que llegue el momento que haya tanto amor en ti que sientas la necesidad de entregarlo a todos. Quieres que la gente que aparezca en tu vida sea altruista y generosa contigo en todos los aspectos, entonces comienza a ser generoso contigo, a darte cariño, a llenarte de la mejor energía, de los mejores sentimientos, pensamientos e intenciones; y cuando estés muy muy lleno, entrega eso mismo sin medida. Quieres ser respetado y escuchado, entonces escúchate y respétate porque solo estando lleno podrás dar, y dando sin esperar nada a cambio es como recibirás.

 Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

“Soledad no es aquello que sucede cuando estás solo, sino aquello que sucede cuando no puedes estar contigo mismo”. OSHO

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