El enfado, la decepción, la desilusión, la tristeza, la rabia, la ira, la frustración, etc. son elementos que no solo deterioran nuestras relaciones, sino que también contaminan nuestra vida y nos alejan del disfrute, la plenitud y la felicidad. Pero si todo esto es tan negativo para nosotros, ¿cómo podemos aprender a gestionarlo?

Aunque parezca difícil manejar nuestro estado de ánimo, no lo es. Básicamente nos enfadamos o sentimos mal porque lo que sucede a nuestro alrededor no es como esperamos, como queremos que sea, como creemos que es correcto,  o como pensamos que es mejor. Es decir que es nuestro entorno quien controla nuestro estado de ánimo en vez de controlarlo nosotros.

Desde pequeños hemos aprendido a dar más valor a lo que sucede fuera que a lo que sucede dentro. Llegamos a pensar que lo que pasa en nuestro interior es el resultado de los acontecimientos externos, cuando realmente es todo lo contrario. Por esta razón, perdemos nuestra autonomía y cedemos nuestro poder a todo y todos los que nos rodean y así, poco a poco el entorno se vuelve amenazante.

Si los demás actúan como yo quiero que actúen estoy feliz, si no lo hacen me enfado, me entristezco, siento rabia… Si la situación que experimento cumple mis expectativas, me siento bien y si no, me frustro, me desespero, me agobio… Si hace el tiempo que deseo que haga tengo energía y expreso alegría…

¡Alto!, ¡atención!, nada de lo mencionado anteriormente puede ser controlado por nosotros. Cada ser humano actúa desde lo que cree que es correcto y desde su percepción. En las situaciones que experimentamos diariamente están involucradas infinidad de personas, los factores climáticos son los factores climáticos y no podemos intervenir en ellos. Entonces ¿qué es lo que nos impulsa a ser tan rígidos y a esperar que todo funcione de acuerdo a nuestros planes y esquemas?, ¿cómo podemos destruir esa cuadrícula infame que hemos diseñado y en la que esperamos que todo encaje perfectamente?, ¿qué debemos hacer para minimizar la importancia que damos al exterior y comenzar a empoderar nuestro interior? La respuesta es:

Retomando el poder

Debido a nuestra educación, a la influencia familiar, social, religiosa, educativa, etc. establecemos unos conceptos y creencias sobre qué es correcto e incorrecto, adecuado e inadecuado, bueno o malo… en base a estos juicios y de forma inconsciente, organizamos un plan de vida y unas proyecciones mentales que según nuestro ego nos llevarán a alcanzar la felicidad y la plenitud, pero cuidado, dicha plenitud vendrá cuando lo alcancemos, antes no. En este, incluimos cómo deben comportarse los demás, cómo debemos reaccionar frente a lo que sucede, cuáles son los acontecimientos que deben y no deben suceder en nuestras vidas, donde debemos estar cuando tengamos X años… en resumen, categorizamos la vida para poder determinar qué nos hará sentir bien y qué nos hará sentir mal.

Según nuestro plan, todo lo que no encaje perfectamente es un elemento disfuncional y por lo tanto generará efectos y reacciones negativas de cualquier tipo. Comenzamos a resistirnos a lo que es sin darnos cuenta que dicha actitud perpetúa y  solidifica la situación. Empezamos a perder la objetividad y al sentir que todo va mal, ver lo positivo o ver las posibilidades se dificulta. En el momento que no vemos salida sentimos miedo y nuestro instinto de supervivencia entra en acción, por lo tanto nuestras opciones se limitan a defendernos, atacar o huir.

Cada vez que algo sucede, nuestra mente por hábito se dirige al plan mencionado anteriormente y determina una respuesta, hoy sugiero a los lectores buscar la manera de sustituir este hábito. No estoy diciendo que tiremos nuestros planes y sueños a la basura, estoy dicciendo que mantengamos nuestro plan en la mente, pero que nos liberemos de la rigidez que lo acompaña y que aprendamos a ser flexibles y a fluir con la vida. En el momento que veamos que algo no está encajando en nuestra cuadrícula, en vez de verlo como algo negativo o inadecuado, comencemos a aceptar lo que está sucediendo, mantengamos la calma y de esta forma podremos observar la situación con objetividad y actuar.

El exterior es el reflejo de lo que hay en nuestro interior, creamos y proyectamos nuestra realidad en todo momento. “Ves afuera lo que tienes dentro”

No podemos depender de todo lo que nos rodea, eso sería estar destinados al dolor y a la frustración. Si quieres a los demás respétalos y acéptalos como son sin querer cambiarlos. Si no te gusta algo de tu realidad actúa en tu interior para transformarlo pues todo lo que ves y atraes hacia ti, es un reflejo de lo que tienes dentro. Purifícate, sánate y decanta tu luz y belleza para que tu entorno se purifique, se sane y sea luminoso.

!!!Empodérate y decide cual será tu estado de ánimo de ahora en adelante!!!

El exterior es el reflejo de lo que hay en nuestro interior, creamos y proyectamos nuestra realidad en todo momento. “Ves afuera lo que tienes dentro”

 

© Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

“No puedes depender de nada ni de nadie para ser feliz, pues nada ni nadie te podrá dar la paz que no hayas creado en tu interior.” Anónimo

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