Hoy deseo compartir con ustedes una experiencia que ha cambiado mi vida. Para esto, he de remitirme al pasado con la única intención de traer a mi presente, recuerdos de vivencias que han sido muy valiosas en este camino de aprendizaje y evolución personal.

Según recuerdo en el colegio fui una persona rodeada de amistades, amistades que aún conservo y valoro mucho. Actualmente soy consciente de que también habían personas que no me aguantaban, era inmadura y en esa época no tenía la información, conocimiento y humildad con los que cuento en la actualidad. Reconozco que en ocasiones cometí errores y me porte mal con muchos.

Mi grupo de amigas era lo mejor o así lo vivía yo. Me sentía aceptada, valorada, fuerte, eran mi clan, éramos seis, seis inseparables niñas camino a la adolescencia que creían que eran lo máximo y que podían con todo. Lamentablemente mi camino fue el primero en separarse, salí del colegio y poco a poco me fui alejando de ellas.

En el nuevo entorno me sentía muy distinta, todo el tiempo tenía la sensación de estar en el lugar equivocado, y sin darme cuenta comencé actuar de forma diferente con el fin de ser aceptada, aunque esa no era yo y entonces era incomodo.

Al entrar en la universidad las cosas empeoraron. Mis amigas ya no estaban, nos habíamos separado, y por ley natural cada una había salido a explorar su vida y a encontrar su camino. Mis dos primeros años de carrera fueron complicados, no encajaba con nadie, no me sentía a gusto con ningún grupo, no me gustaba ningún chico y creo que yo a ellos tampoco. Posteriormente mi madre enfermo y sin darme cuenta estaba experimentando una realidad que no me gustaba.

Me sentía rechazada por mi entorno, tenía miedo de que mi madre muriera y experimentar la sensación de “abandono”; sé que una muerte no significa un abandono pero fue como yo lo viví, y si a esto le sumamos el matrimonio de mi padre tras la ausencia de mi mamá, el sentimiento de abandono era total.

Lo que sucedió en este periodo de tiempo desde que me separe de mis amigas, fue que me sentí sola, ellas habían crecido conmigo, eran mis partners, mis compinches, mis hermanas y al no tenerlas me sentí insegura. Al entrar en el nuevo entorno proyecté esa inseguridad y otras adolescentes con complejos e inseguridades al igual que yo, me “atacaron” para defenderse de la posible “amenaza” que yo significaba para ellas.

Esto me llenó de más miedo y entonces dejé de ser yo, deje de ser esa persona sociable y segura que hablaba con cualquiera y se reía de todo y comencé a actuar de forma inadecuada con el fin de evitar cualquier “peligro” y de encajar.

Si te das cuenta en ese momento de mi vida, experimenté rechazo y abandono, pero realmente lo experimente porque me había abandonado a mí misma y me estaba rechazando.

Todos nuestros miedos nacen en la mente egoica y son imaginarios, pero si creemos que son verdad los acrecentamos y comenzamos crear una realidad afín a la información que hay en nuestras cabeza.

Hace muchos años ya de esto, lo que hoy puedo decir es que el día que volví a ser yo, el día que volví a amarme, a respetarme y a valorarme; me hice correspondiente nuevamente con excelentes personas, con gente valiosa y desinteresada, con gente transparente, con gente que me quiere por lo que soy y con gente con quien puedo ser yo sin tener que actuar para encajar en nada.

Todo lo que ves en tu realidad, es una proyección de lo que tienes dentro

Nuestra planeta es como un colegio al que hemos venido a aprender a ser felices, a amar y a valorar a todo y todos los que no rodean. El sistema pedagógico de la vida nos muestra lo que debemos corregir en nosotros, manifestándolo en nuestra realidad.

Tenemos el poder de manifestar en el exterior cualquier cosa que deseemos, pero para lograrlo, debemos estar en concordancia con ello, es decir:

Si en mi interior hay armonía, experimentaré armonía. Si en mi interior hay generosidad, los demás serán generosos conmigo. Si soy fiel a mi y me respeto, los demás me respetaran y serán fieles conmigo.

Todo lo que nos sucede es un reflejo de nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, acciones, actitudes, intenciones, etc. Por esta razón cada vez que corriges algo en tu interior produces un cambio en tu entorno.

Como es tu mundo interno, es tu mundo externo

La ley del espejo

Vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro

Lo que nos molesta de las personas con las que interactuamos es algo que hay en nuestro interior aunque aun no lo hemos hecho consciente. Pondré un ejemplo con el fin de aclarar el concepto:

Supongamos que estás haciendo un master, percibes que uno de tus compañeros es muy competitivo y siempre está buscando la forma de sobresalir y ser el mejor. Comienzas a notar que esa persona te incomoda, su comportamiento por alguna razón te molesta y no sabes por qué. Esa característica que tanto te molesta, la competitividad, es una característica que tu también tienes aunque no te hayas dado cuenta, es por eso que la ves en el otro, en resumen, es la manifestación en el entorno de lo que hay en ti. “La ley del espejo”

De ahora en adelante en el instante en que algo te moleste de alguien, en vez de juzgarlo, pregúntate a ti mismo:

  • ¿Qué me está queriendo mostrar la vida a través de la actitud de esta persona?
  • ¿Por qué me incomoda este comportamiento?
  • ¿Cuándo me comporto yo de forma similar?

Comienza a ver a los demás como entrenadores, cada vez que algo te incomode, agradece en tu interior a esa persona porque realmente te está ayudando a hacer consciente en ti, lo que era inconsciente.

 

 La próxima vez que experimentes algo que te disgusta, pregúntate qué hay en tu interior que está manifestando esa realidad, sé siempre sincero contigo mismo. Al principio es difícil aceptar que eso que tanto nos molesta es parte de nosotros. Pero créeme, cuando corrijas la primera actitud y veas como mágicamente tu realidad se transforma, nacerá en ti el hábito de transformar todo lo que no te gusta de las personas o de tu realidad en ti, y ahí querido lector, está el secreto de la ley de atracción.

Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

“La raíz o el origen de nuestro mundo no está afuera y mucho menos en los demás, está en nosotros mismos y debemos tomar responsabilidad” OSHO

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