Suelo hablar mucho sobre no tener expectativas, cuando lo hago muchos me dicen: Sin expectativas nuestro mundo sería aburrido, nos convertiríamos en unos conformistas. Un momento, ¿conformistas?, me parece que le damos el mismo significado a una expectativa que a un objetivo, meta o propósito cuando en realidad son muy distintos. Por esta razón, hoy profundizaré en el tema.

Para poder disfrutar de nuestra vida, lo primero que tenemos que hacer es liberarnos de ellas, pero: ¿cómo liberarnos de algo que ni siquiera entendemos? Para escribir este post me he inspirado en una charla que tuve hace unos días con una buena amiga, intercambiamos ideas muy interesantes, hoy me gustaría compartirlas con ustedes.

Expectativa

Las expectativas son suposiciones centradas en el futuro, en otras palabras son sucesos imaginarios que pueden o no suceder. Ahora bien: ¿en que se diferencia una visualización o un idea, de una expectativa? La respuesta es muy simple, una visualización o una idea se convierte en expectativa en el momento en que le otorgamos la facultad a algo o alguien de hacernos felices.

Cuando una expectativa ya sea que alguien tenga un comportamiento determinado, que una situación se haga realidad, que algo suceda de una manera determinada… y no se cumple, lo más probable es que ese resultado inesperado nos produzca frustración, decepción, tristeza o cualquiera sentimiento negativo que nos haga daño.

Algunas expectativas son más realistas que otras y dependiendo de esto, nuestro nivel de decepción será mayor o menor. Esto quiere decir que entre más cerca estemos de lo que en realidad puede suceder, más sencillo será mantenernos en paz. Pondré una situación de ejemplo con el fin de hacer el artículo más didáctico.

Ana conoce a un chico y se gustan, desde el principio él le ha dicho a ella que le cuesta mucho ser cariñoso, no está acostumbrado a serlo y en su familia nunca nadie lo ha sido. Aunque para Ana el cariño es muy importante, ella piensa que pueden ir adaptándose poco a poco el uno al otro. En la mente de Ana está la idea de que Enrique puede cambiar y darle lo que ella necesita, visualizando un futuro en el que él se convierte en alguien afectuoso. Ana termina por apegarse al resultado que imagina, convirtiendo la idea en una expectativa.

Al pasar el tiempo, Ana comienza a sufrir porque su expectativa no se cumple, aunque Enrique la quiere, su manera de expresar amor no es la que Ana espera, y entonces la relación comienza a venirse abajo.

Este es una caso muy simple, me gusta porque esta situación sucede mucho, esperamos que nuestros amigos nos agradezcan algo, que nuestros padres nos den mayor reconocimiento, que nuestras parejas adivinen lo que necesitamos, que nuestros compañeros de trabajo piensen similar a nosotros, etc. en el momento en que las cosas no suceden como esperamos, nuestro mundo se viene abajo y entonces culpamos a las situaciones y a las personas de nuestro dolor, cuando la responsabilidad real no está afuera sino que está en nuestras expectativas.

Al darle poder a las expectativas sobre nosotros, perdemos el control y nos convertimos en seres que dependen de que una idea mental se haga realidad para estar satisfechos.

Las expectativas pueden convertirse en nuestro talón de Aquiles y alejarnos de la felicidad porque al suponer que algo nos dará felicidad ya sea una actitud, situación, persona, trabajo… nuestro cerebro automáticamente se aferrará a esa idea y se obsesionara con que si no lo consigue, no será feliz y no hay nada que produzca más infelicidad que esperar que algo suceda y que no suceda, lo digo por experiencia.

¿Cómo toman forma las expectativas?

Es muy simple, usualmente nos visualizamos muy felices haciendo algo, viviendo una experiencia, viendo a alguien hacer algo que deseamos, en un lugar determinado… vemos nuestra sonrisa, incluso logramos sentir la euforia del momento o la situación que estamos creando en nuestra mente. No me gustaría ser malinterpreta, no estoy diciendo que visualizarnos felices sea negativo, lo que si quiero decir es que la clave se ser conscientes de que eso que imaginamos no está sucediendo y no sabemos si se hará realidad, por lo tanto nuestra felicidad no puede depender de algo que no existe. Entonces, la clave está en visualizar sin apegarnos o aferrarnos a nada ni a nadie.

Propósito, objetivo o meta

Es un lugar, condición, circunstancia, situación, etc. a la que nos gustaría llegar teniendo la consciencia de que en este momento no existe, de que debemos recorrer un camino para alcanzarla y de que no podemos saber si nos dará felicidad o no, puesto que es un resultado futuro y solo lo sabremos cuando suceda.

Si nos damos cuenta hay una gran diferencia, los propósitos, objetivos o metas, son realistas mientras que las expectativas no, y como mencionamos anteriormente, entre más realistas seamos, menor será nuestra frustración o decepción.

Características de un objetivo, meta o propósito

  • Alcanzable, medible, cuantificable, especifico y con un limite temporal.
  • Queremos llegar allí, pero sabemos que aún no lo hemos hecho. (No está en nuestro presente)
  • Debemos recorrer un camino para alcanzarlo.
  • Aunque creemos que puede ser positivo para nosotros, solo sabremos si es positivo o no, cuando lo alcancemos.
  • Es útil trazar un plan, sabiendo que quizás en el trayecto se tuerza y tengamos que llegar por otro lado, o la meta en sí misma se transforme en el camino.

Reflexión

La diferencia principal entre un propósito, objetivo o meta y una expectativa, es que a la segunda le otorgamos la facultad de hacernos felices cuando en realidad no la tiene.

Aferrarnos a algo que nos sabemos si sucederá nos quita la libertad, nos convierte en personas que todo el tiempo están esperando que algo de afuera suceda para estar tranquilos y sentirnos bien, lo triste es que en ese momento es cuando dejamos de disfrutar las cosas.

Liberarnos de las expectativas nos permite disfrutar de todo porque al no esperar nada, todo se convierte en una sorpresa, todo se hace agradable y excitante. Todos podemos estar en paz, el secreto está en no crearnos necesidades absurdas o en buscar gratificación externa por nuestra terquedad; el origen de la felicidad NO está afuera, está adentro y se manifiesta cada vez que somos capaces de vivir aquí y ahora.

No sé tú, pero yo, desde hoy estaré muy atenta y comenzare a mandar mis expectativas al traste.

¿Te atreves a intentarlo?

Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

“Cambia tú y cambiará tu mundo”

FOTO: FOTOLIA.COM