Escucho a muchas personas decir cosas como: ¿Por qué siempre me pasa lo mismo? ¿Otra vez no? ¿Me siento en bucle? Tengo mala suerte. La verdad es que no hay ni mala ni buena suerte, simplemente nuestros pensamientos, intenciones y acciones pasadas han dado como resultado lo que vivimos en el presente aunque en ocasiones no nos produzca satisfacción.

Nuestro presente es el resultado de nuestro pasado y hoy estamos sembrando lo que cosecharemos en el futuro.

Estamos acostumbrados a poner la responsabilidad de nuestra realidad en los demás a través de la culpa, es muy común escuchar: Si él/ella no hubieran hecho lo que hicieron me sentiría tranquila/o, es que me tienen manía, los días nublados me siento menos animado, si tuviera… estaría feliz. Siempre estamos intentado ver qué circunstancia externa (política, climática, social, material, etc.) o que acciones del otro nos hacen sentir mal, tristes o infelices.

Se nos pasa la vida girando en esa rueda de hámster, sin percatarnos de que la única manera de transformar lo que no nos gusta, es corrigiendo nuestros pensamientos, intenciones y acciones.

Cada uno cultiva su propia tierra, entonces el otro no puede ser responsable de nuestra cosecha.

En el momento que responsabilizamos a algo o alguien externo, ya sea una circunstancia o una persona de nuestros resultados, entregamos nuestra autonomía y nos ponemos a merced de que sean las circunstancias o la personas quienes actúen para  cambiar esa realidad que nos afecta. Esta actitud antes de ser una solución, perpetua nuestro malestar y nos llena de rabia.

Sí en verdad queremos comenzar a ver cambios en nuestra vida o acércanos a vivencias con las que nos sintamos más satisfechos, es imprescindible aceptar que los únicos responsables de lo que experimentamos somos nosotros. En este orden, podremos analizar en qué nos hemos equivocado, aprender del error y buscar correctivos para producir un cambio.

Hay una ley muy importante que guía nuestra vida, se llama ley de causa y efecto o también conocida como KARMA, en resumen dice:

Cada CAUSA tiene su EFECTO y cada EFECTO tiene su CAUSA

Esto significa que hay un resultado producido a partir de nuestros pensamientos, intenciones y acciones. Ahora bien, si en el presente estoy experimentando un EFECTO que me disgusta, ¿podría buscar la CAUSA que lo generó? ¿Podría corregirla y así no repetir la misma situación?

La respuesta es sí, y es aquí donde está el secreto para transformar nuestras vidas. Cuando logramos encontrar qué fue lo que hicimos o dejamos de hacer para materializar en nuestro presente lo que no nos gusta, podemos eliminar esa conducta de nuestro comportamiento y de esta manera no recrear el resultado insatisfactorio nuevamente en el futuro.

Está claro que cuando una historia se repite varias veces, es porque nuestros pensamientos, intenciones y acciones están siendo los mismos una y otra vez. Por lo tanto no podemos obtener algo distinto si seguimos haciendo lo mismo. Si ya estamos cansados de cosechar limones, comencemos a sembrar toronjas. Ahora bien, no tengamos la expectativa de recoger toronjas cuando lo que hemos plantado son semillas de limón.

Seguramente en este momento te estés preguntando cómo encontrar las causas de tu realidad, no es tan difícil, pero se necesita mucha autobservación y sinceridad. Usualmente enmascaramos las cosas y nos mentimos a nosotros mismos, pero por favor, tengamos en cuenta que en el camino del cambio auto engañarnos significa estancarnos.

En el siguiente post compartiré un ejemplo basado en mi experiencia, la protagonista y las circunstancias son ficticias. La historia, nos ayudará a hacer el ejercicio más gráfico y eliminar las posibles dudas.

Respondiendo una serie de preguntas, podemos llegar al origen o causa. En lo personal lo hago en mi vida cuando algo no me está produciendo satisfacción. Caer en patrones repetitivos es muy fácil, y es evidente que si no identificamos la causa generadora, no podremos tomar acción.

Ejercicio para encontrar la causa del patrón

Para identificar la causa de ese patrón que nos produce malestar, tendremos que preguntarnos:

¿Qué es lo que no nos gusta de nuestro presente?

Ejemplo: Siento que en mi trabajo no soy valorada/o y me sobrecargan con tareas.

¿En qué ocasiones del pasado hemos vivido algo similar?

En este punto tendremos que comenzar a observar nuestro pasado con agudeza, para poder encontrar experiencias en las que no nos hayamos sentido poco valorados y sobrecargados.

Como ya he mencionado es indispensable ser sinceros y respondernos con la verdad, no vale buscar justificaciones porque estas nos llevarán al mismo comportamiento nuevamente.

¿Este patrón aparece en otros aspectos de nuestra vida?

Observaremos todos los posibles escenarios (otras relaciones, nuestros padres, nuestro hogar actual, nuestras amistades…) Será vital, analizar también cómo es nuestra actitud hacia nosotros mismos, en este caso  particular preguntarnos:

  • ¿Me doy el valor que tengo?
  • ¿Me doy mi lugar?
  • ¿Me respeto?
  • ¿Hago por los demás cosas que no deseo hacer para que no se enfaden?
  • ¿Lleno mi agenda de actividades hasta el punto de no poder descansar?

Análisis y descubrimiento

Escribiremos en una tabla, las distintas situaciones en las que nos hemos sentido poco valorados o sobrecargados, y en frente escribiremos los pensamientos, intenciones (motivaciones) o acciones que hayamos tenido antes y mientras hayamos estado viviendo la experiencia.

Ejemplo

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Buscar la similitudes

Después de hacer el trabajo, buscaremos las similitudes y el resultado revelará las causas.

La causa está encerrada en las columnas intención, pensamiento y acción.

 

Si después de leer este artículo tienes dudas, por favor escribe un comentario y cuando pueda te responderé. Como mencione en la parte superior, en el próximo post tendrán a su disposición un caso con la finalidad de facilitar la comprensión del ejercicio.

Video de 60 SEGUNDOS DE REFLEXIÓN

Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

“Si buscas un resultado diferente, no hagas siempre lo mismo” Einstein

Foto: Fotolia