Hoy hablaremos sobre lo negativo de hacer suposiciones y como intentar gestionarlas para que si las hacemos, por lo menos sean positivas en vez de negativas. En el siguiente artículo haremos juntos un cuadernillo de trabajo para aplicar los conceptos que aprenderemos.

Con el fin de establecer las bases sobre las que trabajaremos el día de hoy, comenzaré este post retomando un artículo que escribí hace un tiempo llamado “¿Suponer o preguntar? esa es la cuestión”.

Suponer es hacer una conjetura sobre los hechos y causas que han generado un resultado. La palabra suposición está compuesta por los prefijos sub (debajo) y ponere (poner), y el sufijo cion (acción). Es decir que su significado es: la acción de anteponer.

Anteponemos lo que imaginamos sobre una situación a la realidad de la misma, llegando a creer que es verdad. Este hábito, genera bastante sufrimiento interno y conflicto en nuestras relaciones.

Hacemos suposiciones porque nuestro instinto de supervivencia analiza los posibles peligros para que actuemos con prevención y conservemos nuestra vida, esto nos ha ayudado a sobrevivir. Actualmente los peligros a los que nos enfrentamos están en nuestra imaginación y aquí es donde comienza la disfunción.

Sentimos la necesidad de controlar, comprender y saber la respuesta de todo lo que sucede a nuestro alrededor para sentirnos “seguros”. Dejamos de discernir entre cuáles son las situaciones en las que suponer es necesario para sobrevivir y en cuales es innecesario y dañino.

Ahora bien, si nuestros pensamientos son los planos de nuestra realidad, y nuestras suposiciones son pensamientos, ¿se imaginan lo qué cada uno puede estar creando? En conclusión, si vamos a hacer una suposición nos conviene enfocarla hacia lo positivo en vez de hacia lo negativo.

La solución real sería dejar de suponer pero este proceso toma tiempo, entonces mientras alcanzamos nuestro objetivo lo que podemos hacer, es aprender a pensar siempre lo mejor. Posiblemente se esten preguntando ¿cómo lo hago?

Pasos para gestionar mis suposiciones negativas

1.    Definir su polaridad y origen

El primer paso es observar nuestro pensamiento para determinar si nos aporta o no. Cualquier idea mental que nos produzca sufrimiento se ha originado en el ego y no en la consciencia, por lo tanto está claro que su polaridad es negativa y entonces nos producirá malestar de cualquier tipo.

2.    Desenmascararla

En este paso la despojamos de su máscara y así le quitaremos poder, ¿cómo?, fácil. Determinando si dicha suposición negativa obedece a hechos reales o a hechos creados por nuestra imaginación. Al darnos cuenta de que todo eso que nos está dañando es una idea inexistente, podremos ver que sufrir por algo que no sabemos si es verdad, no tiene sentido.

3.    Reflexionar

Sabiendo que nuestra suposición es un conjunto de sucesos imaginarios, comenzaremos a observarla ¿Estoy intentando victimizarme?, ¿tiene sentido lo que estoy pensando?, ¿me lleva hacia algún lugar?, ¿podría pensar de manera diferente?, ¿qué me puede ayudar a cambiar de perspectiva?

4.    Sustituir

La idea de este paso es sacar de nuestra mente lo que no nos sirve, tengamos en cuenta que si hacemos esto, dejaremos un espacio vacío que si no ocupamos volverá a llenarse con la misma idea tóxica. Entonces, ese espacio en el que está la suposición negativa debe ser ocupado con una idea de polaridad positiva. Lo que podemos hacer en ese momento, es recordar la fórmula del pensamiento consciente que di en uno de mis post antiguos, para hacer la sustitución cuanto antes.

Pensamiento Consciente = Voluntario + Dirigido + Sostenido

Voluntario

No es automático ni espontáneo, aparece en nuestra mente porque lo deseamos, somos nosotros quienes elegimos ponerlo ahí.

Dirigido

Enfocado en puntos que construyan, tenemos el poder de elegir a dónde queremos que vaya. Si nuestro pensamiento automático negativo es que no somos lo suficientemente capaces y este va acompañado con una imagen de fracaso; el pensamiento por el que podemos sustituirlo es que tenemos todas las posibilidades para alcanzar nuestros objetivos y nos visualizaremos alcanzándolos.

Sostenido

Para que todo lo anterior tenga un impacto positivo, es importante que perdure en el tiempo. De nada nos servirá hacer el proceso logrando llegar a un pensamiento positivo y al minuto sustituirlo por otro negativo. Debemos gestionar nuestra mente, no es el ego quien la dirige, somos nosotros; pero él siempre estará intentando revertir el proceso y llevarnos al inicio, es su manera de mantenerse al mando.

5.    Actuar

Habiendo recuperado la calma, la estabilidad y la objetividad, lo más adecuado será dirigirnos a la persona en cuestión y preguntarle qué es lo que ha sucedido. La idea es poder comprender su postura, por lo tanto será de gran ayuda gestionar nuestro instinto de supervivencia y bajar la guardia para poder escuchar al otro con objetividad. Sea cual sea su respuesta, para nosotros será bueno porque sabremos lo que realmente está sucediendo.

 

Muchos suelen decir piensa mal y acertarás, yo he elegido cambiar esa frase por piensa bien y permanecerás en paz. Un pensamiento produce una emoción, y esta a su vez genera una acción; cada acción es el origen de un resultado. Nuestros pensamientos son la base de nuestra vida, son los responsables de que vivamos en paz y podamos disfrutar la vida o convertirla en una pesadilla. No controlamos nada de lo que sucede en el exterior, lo único que controlamos es nuestro estado de ánimo porque este depende de lo que pensamos; aunque al principio cuesta, cuando logramos escucharnos recuperamos el poder de nosotros y de nuestra vida.

©Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

“Suponer crea problemas que solo existen en nuestro pensamiento” Anónimo