Actualmente escuchamos mucho la palabra fluye o hay que fluir, pero ¿sabemos su significado a nivel profundo? En el artículo de hoy ahondaremos en el tema con el fin de evitar confusiones y por ende acciones que puedan producirnos resultados que no deseamos.

                  Imagina por un segundo que la vida es un gran río, la corriente es fuerte y va en una dirección determinada, este tiene infinidad de ramales. Para estar vivo tienes que estar dentro de él y hay tres opciones:

  • Nadar en contra de la corriente.
  • Flotar.
  • Nadar en la misma dirección de la corriente.

¿Cuál elegirías?, analicemos cada una por separado.

Nadar contra corriente / Resistirte a lo que ya es

               Esta opción significaría que vas en contra del camino, lo que es equivalente a resistirte a lo que es.

             Cuando nos resistimos a lo que la vida nos pone en frente, inmediatamente comenzamos a sufrir. La cantidad de sufrimiento estará determinado por el nivel de rechazo hacia lo que está sucediendo en el exterior.

                  La disfunción está en que luchar contra lo que ya es no tiene sentido, ocasiona desgaste físico, mental y emocional dejando nuestra energía por los suelos y por lo tanto alejándonos de una posible solución.

              Actuar de está manera en vez de acercarnos a nuestros objetivos, dificulta el camino. Al estar obsesionados con un rumbo determinado nos perdemos de la infinidad de posibilidades que nos rodean. Mientras la vida lo que nos está diciendo es: ¡POR AHÍ NOOO!, y es que cuando por ahí no es, podremos insistir y persistir sin llegar a ningún lado desperdiciando nuestro tiempo de vida batallando con todo y con todos.

Nadar contra corriente es equivalente a vivir una vida de lucha, esfuerzo desmedido y sufrimiento.

Flotar / Inmovilidad, apatía y estancamiento

                Desde mi comprensión y mi punto de vista esta es la peor de las opciones porque nos mata en vida, sin hacer nada para evitarlo. Es como si soltáramos las consecuencias de todo lo que hacemos y le otorgáramos el poder de nuestra vida a los demás y a lo que nos rodea. En otras palabras, es poner la responsabilidad en el exterior de lo que pasa en mi interior.

                 Esto es un gran problema, en el momento en que dejamos de ser responsables de nuestra vida, comenzamos a esperar que sean los demás quienes actúen para transformar nuestras circunstancias y terminamos por estancarnos en situaciones que no nos gustan. Recordemos que nadie diferente a nosotros puede transformar nuestra realidad.

               Una persona que se comporta de esta manera pierde el entusiasmo por vivir, se convierte en alguien lineal que obedece y sigue parámetros y normas para encajar. Poco a poco va quedando atrapado en circunstancias que lo desaniman y deterioran su día a día.

                 Este estado es como el de una marioneta que va a donde la llevan, hace lo que le dicen y aunque no le gusta lo que vive no hace nada para cambiarlo.

Flotar es equivalente a quedarnos atrapados en nuestra zona de confort.

Nadar en el sentido de la corriente / Fluir

                         Esta opción de vida es la más acertada, aquí no hay sufrimiento, frustración ni ninguna clase de sentimientos, emociones o pensamientos negativos.

               La actitud que toma una persona que fluye frente a la vida es de continua aceptación de lo que sucede a su alrededor. Al observar con neutralidad el entorno y las circunstancias, logra ser consciente de que no hay nada bueno o malo, sino que simplemente hay experiencias llenas de aprendizaje que le enseñan a descubrir otras formas de evolucionar y avanzar.

                Entonces si nos remitimos al ejemplo inicial nadará confiado en la misma dirección de la corriente, irá encontrándose con bifurcaciones y ramales en el trayecto y guiará su cuerpo hacia la salida que en su corazón siente adecuada.

                    Fluir es la mejor manera de divertirnos y disfrutar el camino obteniendo el mayor beneficio, y alcanzando resultados que aunque en ocasiones serán diferentes a los esperados, serán positivos

RESISTIRSE – ESTANCARSE – FLUIR

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Reflexión

¿Qué harías si te dijeran que te quedan seis meses de vida?

Pensamos que somos eternos, que nunca nos va a pasar nada, vivimos amarrados a las expectativas del futuro sintiendo la necesidad de controlar todo lo que sucede, sin darnos cuenta que la vida se nos está yendo en la lucha, la resistencia y el sufrimiento. 

Es hora de comenzar a disfrutar nuestro día a día. Tengamos sueños, tengamos propósitos y cuando la vida nos cierre una puerta escuchémosla. Aprendamos de lo que está sucediendo y observemos bien, porque cuando el universo nos cierra un camino es porque quiere que veamos todas las opciones que aún no hemos visto. 

¡¡¡De hoy en adelante me comprometo a aceptar, confiar, fluir, actuar y disfrutar!!!

Y tú ¿te comprometes?

© Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

“Todo aquello a lo que te resistes persiste” Carl Gustav Jung