Después de La energía vital 1ª parte “La importancia de mantenerla elevada”, artículo en el que nos acercamos al concepto de energía vital y a entender lo importante que es en nuestras vidas; pasaremos a aprender a generarla cuando nos percatemos de que el nivel está bajando.

               Hay muchas herramientas para esto, el contacto con la naturaleza, la alimentación, el ejercicio, la lectura, la buena información… ahora bien, de nada sirve utilizar estas herramientas si mantenemos en nuestro día a día pensamientos tóxicos en nuestra mente, o si permanecemos en conflicto interno por resistirnos a lo que sucede fuera de nosotros. Recordemos que estos dos últimos son los que más descargan nuestras baterías. (*En la parte inferior, encontrarás la definición de algunos conceptos presentes en el artículo de hoy).

¿Cómo generar y conservar nuestra energía vital?

Alimentación

              Día a día gran cantidad de nuestra energía se utiliza en la digestión, el exceso de azúcares refinados, grasas y carbohidratos vacíos necesitan bastante más energía para ser digeridos y producen descompensaciones en el organismo.

          El triptófano es un aminoácido que aumenta la producción de serotonina en el cerebro, esta última es conocida comúnmente como la hormona de la felicidad porque tiene efectos antidepresivos y ansiolíticos. Además, la serotonina se transforma en melatonina que es la hormona encargada de regular nuestras fases de vigilia y sueño, fomentando el descanso necesario para el cuerpo humano.

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            Cabe resaltar que para que nuestra alimentación sea adecuada y nos recargue, es indispensable consumir semanalmente alimentos de            ¢ todos los grupos y en las porciones adecuadas dependiendo nuestro peso, edad, estatura, cantidad de actividad física, etc.

Ejercicio

         ¿Has escuchado la frase mente sana en cuerpo sano? Cuando hacemos ejercicio quemamos adrenalina y liberamos endorfina. La adrenalina es liberada por nuestro organismo en situaciones de peligro.

              Hace siglos, cuando éramos cavernícolas y un dientes de sable nos perseguía esta hormona aumentaba nuestra circulación, tensaba nuestros músculos y nos convertía en los mejores atletas del mundo. Cuando ya habíamos escapado de la fiera y estábamos a salvo, la adrenalina había sido gastada y nuestro sistema de recompensa se activaba segregando endorfinas.

             Actualmente los peligros a los que nos vemos sometidos están en nuestra mente, son proyecciones que aunque imaginarias, activan nuestro sistema de defensa. Toda la adrenalina que se libera se va acumulando en nuestro cuerpo aumentando el estrés, produciendo insomnio y generando pensamientos negativos que consumen nuestra energía vital.

Descanso

             Cuando a tu teléfono móvil le queda poca batería ¿qué haces? En mi caso intento usarlo lo menos posible hasta poder cargarlo y si sigo utilizándolo llega un momento en el que se apaga. Nosotros funcionamos igual, es preciso que cada día descansemos un mínimo de 7 a 8 horas para recargarnos, tener un desempeño adecuado y no bajar hacia la frontera entre penumbra y oscuridad mental.

Intercambiar energía

             Habrás notado que hay personas con las que después de compartir un rato te sientes enérgico, con ganas y alegría. Es porque entre ellas y tú hay sentimientos sanos, se retroalimentan mutuamente sin dobles intenciones, y esto aumenta la energía de las dos. Cuando sientas que estas baja o bajo, comparte con esas personas que te llenan de inspiración y paz.

Sentidos y aficiones

            Hay actividades que nos llenan, cada uno tiene las suyas. Bailar, cantar, escribir, caminar por la ciudad, leer, escuchar música, ir al campo… descubre tus aficiones y conéctate con la actividad desde la presencia para sacarle el máximo provecho, y  aprende a disfrutarla a través de tus sentidos.

            Alguna vez te has preguntado ¿qué experimenta tu olfato o tu gusto al ingerir un alimento?, ¿cómo reaccionan tus ojos frente a lo que ven?, ¿cómo lo hacen tus oídos al escuchar o tu tacto al tocar?…

Aceptar y fluir

        Resistirnos a las circunstancias del presente solo nos estanca y perpetúa las situaciones desagradables en el tiempo. Si se nos cierra una puerta, en vez de querer traspasarla a la fuerza podemos buscar otro camino. La vida nos ofrece infinidad de posibilidades, el problema está en que nuestras limitaciones mentales no nos permiten verlas.

Buena información y pensamiento positivo

                La identidad y sistema de creencias de cada uno, son el resultado de la información que recibimos desde pequeños. Esta puede ir variando dependiendo de la información con la que tenemos contacto en nuestro día a día. Nuestros pensamientos tendrán la polaridad de la información a la que nos veamos expuestos y que permitimos que se aloje en nuestra mente. Es vital leer, escuchar y ver cosas que nos lleven a tener ideas mentales positivas.

A mayor numero de pensamientos negativos, mayor conflicto mental, mayor sufrimiento y mayor desgaste energético.

            Nuestro pensamiento debe ser dirigido, controlado y sostenido con el fin de evitar pensamientos automáticos que drenen nuestras reservas energéticas.

Dirigido: Yo elijo la polaridad, cada vez que en mi mente aparezca un pensamiento negativo automático puedo sustituirlo por uno positivo.

Ejemplo: Es difícil X Es fácil. Me cuesta X Sé que puedo. Ella/Él me hacia feliz X Puedo ser feliz por mí mismo/a.

Controlado: No aparece en mi mente de forma automática, soy yo quien toma la decisión de que esté ahí.

Ejemplo: Pensamiento automático (Me cuesta). Pensamiento Controlado (Sé que puedo)

Sostenido: Siempre que aparezca el pensamiento negativo lo sustituyo mentalmente por el positivo.

Nota: Comienza por un pensamiento negativo que te repitas, para todo necesitamos práctica y es mejor ir poco a poco. La idea es desaprender y reaprender conceptos que nos lleven a actuar. Siempre que nos enfocamos en algo negativo disminuye nuestra autoestima y nos inmovilizamos.

 

© Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

“Ni tu peor enemigo puede dañarte tanto como tus propios pensamientos” Buda

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Foto: fotolia.com