Cada vez que nos enfrentamos a dificultades que no esperamos, solemos llenarnos de pensamientos negativos que además de magnificar la situación nos estancan en ella. En el artículo anterior (cambia tu pensamiento y cambiarás tu vida), hablé sobre la posibilidad de transformar nuestra realidad y abrirnos a nuevas oportunidades cambiando nuestra manera de pensar.

            Hoy me gustaría que analizáramos cómo observando las cosas de una manera distinta podemos superarlas y solucionarlas a corto plazo. En el siguiente artículo, haré un ejemplo práctico con un cuadernillo de trabajo para que cada uno de ustedes pueda trabajarlo en casa siempre que lo desee.

                     Hace algunos años me percaté de que cuando experimentaba algo que desde mi sistema de creencias y conceptos era negativo, aparecía en mí una profunda resistencia. Este sentimiento me generaba malestar, agotamiento, desilusión…

                Con el paso del tiempo noté que entre más me resistía a una situación, más fuerza tomaba, me costaba más trabajo controlarla y me ocasionaba más y más insatisfacción. Aunque el tiempo pasará, era como si mis emociones o lo que había experimentado se perpetuarán. (Aceptación vs resignación)

                  Comencé a preguntarme:

¿por qué algo que ha ocurrido hace tiempo permanece aún en mí y me ocasiona dolor?

                Después de mucha reflexión, entendí que era yo quien hacía que el malestar permaneciera y no la situación en si. Comprendí que mientras continuara viendo lo que no me gustaba como algo negativo el dolor no desaparecería, y por ende, aunque las circunstancias pasadas ya no estuvieran teniendo lugar, mi mente seguiría recreándolas.

              Por último llegué a la conclusión de que la única afectada era yo. Suena paradójico, pero cuando otorgamos el control de nuestro estado de ánimo a algo externo los únicos afectados somos nosotros.

                Ahora me doy cuenta que inconscientemente esa es la forma como los seres humanos evadimos la responsabilidad de actuar y trabajar por nuestra propia felicidad, y la ponemos en las manos de los demás.

Pasos para cambiar la forma de ver una situación. 


Desahógate escribiendo

              Es evidente que tendremos muchos recuerdos, sensaciones, emociones y sentimientos en nuestro interior que necesitamos sacar. Tengamos en cuenta que es importante liberarnos de todo lo negativo para poder comenzar nuestro trabajo interior.

                   Siéntate en un espacio tranquilo en el que puedas llorar, gritar y expresarte libremente. Toma papel y lápiz y comienza a escribir lo que sientes, no te cortes, nadie te observa, no tienes que ser correcto/a puedes escribir todo lo que quieras.

                     Escribir es un ejercicio liberador, yo suelo aconsejarlo siempre en mis sesiones. Lo que sucede cuando escribimos, es que nos conectamos con nuestro inconsciente.

                    El pensamiento va más rápido que nuestra mano, esto nos permite observar lo que estamos pensando mientras lo estamos escribiendo. Observar nuestro pensamiento nos ayuda a transformar lo inconsciente en consciente.

Salir de la negación es el primer eslabón para sustituir lo que no nos gusta o nos hace mal, por lo que nos gusta y nos hace bien.

Identifica la perspectiva ¿Desde donde estás viendo la situación?

                     Después de habernos desahogado con el papel, nuestra mente estará más abierta y relajada. Con el fin de hacer la situación más gráfica e identificar desde dónde la estamos observando, pasaremos a analizar detalladamente lo que hemos escrito para determinar si estamos viéndonos como las víctimas. Cuando nos vemos de está manera perdemos la objetividad, quedamos inmovibles y perdemos el poder sobre nosotros otorgándoselo a la otra persona o a la situación.

Auto-observación y auto-conocimiento

                   La cruda verdad es que no nos conocemos. Esto se debe a que nos concentramos en observar a los demás, en vez de mirar nuestro interior para poder identificar lo negativo y transformarlo.

              Después de habernos desahogado y de haber identificado desde donde estamos observando una situación, será necesario definir qué emociones, sensaciones e ideas se están generando dentro de nosotros como resultado de nuestro punto de vista.

Empatía

                      Este punto es muy importante, cuando le pido a alguien que sea empático con quien desde su percepción le ha hecho daño, suelen responder:

—¿Acaso él/ella ha sido empático/a conmigo?, ¿por qué yo tengo que ser empático/a? No lo merece.

                       Si queremos sanarnos y estar bien, no debe importarnos lo que el otro merezca o haga, cada uno está en su proceso y a nosotros debe importarnos el nuestro. Lo relevante es que nosotros logremos perdonar, olvidar, obtener el aprendizaje para no repetir la experiencia y seguir con nuestras vidas lo antes posible.

La empatía y la compasión son ingredientes básicos para el perdón. Perdonar no libera al otro sino a nosotros.

Cambiar la perspectiva que genera insatisfacción por una que genere satisfacción

                     Usualmente frente a circunstancias que nos disgusta nos concentramos en culpar a los otros por lo que nos han hecho, en vez de concentrarnos en qué podemos hacer nosotros para mantener nuestro equilibrio anímico y emocional. Es como si esperáramos que algo fuera de nosotros solucionará nuestros problemas como por arte de magia, mientras nosotros permanecemos inmóviles.

                        En este punto tendremos que dejar de enfocarnos en lo negativo, para comenzar a ver lo positivo de la situación. Aunque parezca extraño, todo lo que nos pasa trae cosas buenas aunque en el momento no podamos encontrarlas.

Trabajar y perseverar

                        Quiero hacer énfasis en que este proceso debe realizarse cuantas veces sea necesario. Es posible que los sentimientos negativos hacia la situación reaparezcan, por lo tanto, es indispensable trabajarlo siempre que el dolor o la incomodidad por la situación aparezcan.


El mejoramiento personal y la sanación interior es el compromiso más importante que tenemos en nuestra vida. Si en verdad quieres ser feliz, prepárate y llénate de energía porque para esto tendrás que trabajar. ¿Has visto a algún deportista de alto rendimiento conseguir algo sin entrenar, alimentarse bien, esforzarse y trabajar? Pues el desarrollo personal es igual o más exigente.

 El compromiso más importante que tienes en la vida es contigo, solo estando plenos podremos ofrecer algo a los demás y construir un mundo mejor. 

Y tú ¿te comprometes?

© Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

 

“Cuando cambias la forma de ver las cosas, las cosas cambian de forma” Wayne Dyer

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