Muchos dicen que no hay felicidad completa, yo hoy puedo decir que si tomamos responsabilidad y trabajamos para construirla y mantenerla, podremos tenerla.

Nos preparamos en la universidad y nos comprometemos a desempeñar labores que nos dan plenitud, recursos económicos, confianza laboral, nos proporcionan hábitos, etc. pero ¿nos observamos a nosotros mismos para encontrar nuestros errores?, cuando los encontramos ¿los negamos o los aceptamos?, ¿nos comprometemos a trabajarlos para ser mejores personas?, ¿actuamos para cambiar las cosas que no nos gustan de nuestra vida?, ¿nos comprometemos con nosotros mismos para alcanzar la felicidad?…

Cada vez que comienzo un proceso con alguien, le explico que nuestra mente funciona como un músculo y que para desarrollarla es indispensable ejercitarla.

Cuando queremos tonificar nuestro cuerpo, lo primero que solemos hacer es contratar a un entrenador; él nos dirá qué clase de alimentación, ejercicios, repeticiones y kg de peso son adecuados para alcanzar nuestras metas. Ahora bien, el trabajo no lo hace el entrenador, su papel simplemente es guiarnos. El trabajo lo realizamos nosotros y en nosotros está la responsabilidad de conseguir o no nuestros objetivos. Comprendamos de una vez por todas que las cosas no suceden por arte de magia, sino más bien por ley de causa y efecto y ley de correspondencia.

Ingredientes

1.    Auto-observación y auto-conocimiento

Crecemos en un entorno determinado que nos proporciona información, a partir de esta, construimos nuestra identidad y es aquí en donde esta cimentado nuestro ego.

Nos hacemos fieles a esta y aprendemos a vivir en automático de acuerdo a ella. La disfunción está en que la mayoría de los componentes de dicha identidad, son creencias falsas o limitantes que nos alejan de la felicidad.

Observándonos podremos conocernos e identificar, cuales son los conceptos o percepciones negativos que tenemos arraigados en nosotros, para poder sustituirlos.

2.    Compromiso

La principal función que tienes en la vida es ser feliz y estar pleno, solo de esta forma podrás ofrecer cosas positivas a quienes te rodean. La pregunta es: ¿usualmente te comprometes contigo mismo? Cuesta, y lo digo por experiencia, muchas veces comenzamos con entusiasmo y como esperamos que los resultados se vean al día siguiente, al no verlos, renunciamos y terminamos por estancarnos y seguir en esa zona de confort que de confortable no tiene nada.

3.    Asumir la responsabilidad

Para poder comenzar lo primero que tenemos que hacer es dejar de culpar a las personas o a las circunstancias por cómo nos sentimos. Todo lo que sucede en nuestro presente, lo hemos construido con nuestras intenciones, pensamientos y acciones del pasado y solo nosotros podremos cambiarlo.

Desarrollemos la capacidad de mantener nuestro estado de ánimo en equilibrio pase lo que pase. No controlamos nada de lo que pasa, realmente lo único que podemos controlar es la manera como respondemos internamente a lo que sucede fuera de nosotros.

4.    Capacidad para identificar nuestras creencias limitantes

Los dibujos animados de nuestra niñez, tenían un pequeño ángel y un demonio sobre sus hombros, eran sus voces internas. Nosotros también tenemos estas voces, una viene de nuestro ego o inconsciencia, y la otra viene de nuestro ser o consciencia.

La voz de nuestro ego suele decirnos no puedes, estás gordo, para ser feliz necesitas tener eso que el otro tiene, etc. Todo esto produce sufrimiento, entonces la mejor forma de identificar creencias falsas o límites mentales, es estar atentos a qué generan en nuestro interior. Profundizaremos en el tema en el siguiente artículo (La receta de la felicidad 2ª parte “100 % feliz – Aplicación”)

5.    Aceptación

Aunque es difícil aceptar que tenemos oscuridad, esta es la única forma de convertirla en luz. ¿Alguna vez has estado cerca de un alcohólico?, si te das cuenta ellos solo puede superar el alcoholismo cuando salen de la negación y admiten que tienen un problema.

No debemos avergonzarnos de lo que hemos hecho mal, o de lo que hemos sembrado, pero si debemos actuar y transformarlo. 

6.    Capacidad para sustituir una creencia limitante por una verdad potenciadora

Pondré un ejemplo personal y superficial en este punto, aunque la idea real es trabajar con creencias limitantes más profundas.

Las navidades para mi madre eran muy importantes, cuando ella vivía organizaba una gran celebración a la que invitaba a toda la familia. La cena del 24 de Diciembre se convirtió en mi mente en un indispensable. Mi primer 24 de Diciembre en este país fue difícil, no conocía a casi nadie, mi familia estaba lejos, y eso que para mí era tan importante, no tendría lugar.

En mi país no celebramos la visita de los reyes magos, por lo tanto, en mi programación mental no hay recuerdos ni conceptos importantes vinculados a esta fecha. Ese día pasó para mí sin ninguna repercusión emocional, más si con una reflexión trascendental.

Al darme cuenta que mi percepción sobre algo controlaba mi estado de ánimo, sustituí una creencia limitante por una verdad potenciadora.

El día 24 hay que celebrar, estar rodeado de personas y recibir regalos para estar feliz, por el concepto de que cada día que me levanto, es una nueva oportunidad de ser feliz, de dar lo mejor, de disfrutar, de valorarme, de amarme, de conocer personas y de vivir nuevas experiencias.

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7.    Perseverancia

Es importante visualizar nuestros objetivos, tengamos en cuenta que estamos sembrando y los resultados no se verán mañana. Será indispensable comprometernos a tener un comportamiento determinado y a convertirlo es nuestra nueva identidad. Solo así, lograremos nuestro propósito.


Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

“Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estas en lo cierto” Henrry Ford