Hoy vamos a hablar sobre el ego o mente limitante. Antes que nada me gustaría que nos olvidáramos de la literalidad del termino porque para cada disciplina la palabra ego tiene su propio significado. Realmente lo que hoy nos importa, es lograr familiarizarnos con el concepto y su funcionamiento, por lo que puedes ponerle el nombre que prefieras.

           La felicidad, es un estado mental al que llegamos por elección propia cuando logramos gestionar nuestros pensamientos. Identificarnos o creer que somos la mente limitante, mente parlanchina, loca de arriba o mejor llamada ego nos empuja a un desanimo voluntario que nos aleja de la plenitud.

                 Por nuestra cabeza pasan al menos 60.000 pensamientos al día, de los cuales el 90% son negativos. Todo esto se debe a que nos hemos acostumbrado, lo hemos convertido en un hábito, se podría decir que lo hemos heredado y que lo seguimos transmitiendo de generación en generación; lo hacemos por instinto de supervivencia.

                Nuestra mente es como un músculo, en la medida que la entrenamos se fortalece, la disfunción está en que hemos dedicado la mayor parte de nuestras vidas a ejercitar la parte de nuestra mente limitante, y por lo tanto nuestro ser o consciencia tiene muy poco entrenamiento. “La esencia del Ego vs la esencia del Ser”

Origen

                   Toma forma a partir del cúmulo de creencias y condicionamientos sociales a los que nos vemos expuestos desde muy pequeños. Al asumir dicha información como verdad, damos lugar a una serie de límites que darán vida y posteriormente alimentarán esta parte de nuestra mente.

Algunos ejemplos de creencias limitantes serian:

  • El éxito está relacionado con el dinero, el poder y el reconocimiento.
  • Las personas bellas son aceptadas más fácilmente.
  • El valor de una persona radica en sus logros económicos.
  • Para ser socialmente aceptado debo cumplir unos parámetros.
  • El dinero da la felicidad.
  • No soy bueno para esto o aquello.
  • Estoy gordo/a

                   Estos son simplemente unos pocos ejemplos, pero cada uno de nosotros tenemos infinidad de parámetros que rigen nuestras vidas terminando por convertirse en los barrotes de una jaula que creamos para nosotros mismos. Estas creencias en ocasiones nos llevan a sentir miedo, a dejar de vivir experiencias en la vida, o lo más grave, a sentirnos deprimidos y a sufrir.

¿Por qué se forma?

                     La idea principal es sobrevivir, esto estaba muy bien en la época de las cavernas. Lo que hacía nuestra mente era reconocer peligros y guardarlos en nuestro disco duro con el fin de preverlos para evitarlos, atacar, defendernos en el caso de que fuera necesario o huir si no había más solución. De aquí, nacían límites mentales que nos protegían y que en ese momento serían algo similar a:

  • No hay que cruzar el río por esta parte, la corriente es muy fuerte.
  • Antes de que oscurezca es importante tener fuego en la caverna.
  • Cuando el sol se oculte debo estar dentro de la cueva.
  • No hay que acercarse a X o Y bestia.
  • Sin comida ni agua no sobrevive el clan.

                         El ser humano ha evolucionado, y aunque nuestro cerebro también, el instinto de supervivencia que es quien guarda la información acerca de los peligros, no ha cambiado mucho.

               Estos límites eran realmente necesarios para sobrevivir. Actualmente tenemos mucho tiempo libre para pensar y las amenazas que percibimos no son tan reales, de hecho, las creamos nosotros mismos con ese 90% tan bien entrenado que tenemos. Hacemos escenarios de las infinitas posibilidades de lo que puede suceder, y si lo analizamos bien, realmente no le tememos a la acción que vayamos a realizar como tal, sino a lo que puedan pensar o hacer los demás. Esto es muy interesante pues genera inestabilidad emocional, confusión y miedo, mucho miedo. Todo lo anterior es alimento y entrenamiento para nuestro ego, porque él se nutre de la energía que producimos al sufrir o experimentar sensaciones y emociones negativas.

                 Para sobrevivir actualmente, nuestro instinto busca agradar, encajar, tener poder, belleza, dinero, controlar, “ser perfectos”, etc. Pongo la palabra perfectos entre comillas, porque la perfección es relativa, no hay un lineamiento real de cómo tenemos que ser, no nacemos con él, nadie trae una etiqueta pegada al cuerpo al nacer que marque un estándar de perfección, ni mucho menos venimos con unas instrucciones de cómo comportarnos para ser el ser humano modelo. La lástima es que nos volvemos fieles a dichos parámetros y a la etiqueta que nos pone la sociedad.

                 Te has preguntado ¿cómo serían nuestras vidas si no nos sintiéramos en peligro?, ¿crees que nacerían en nosotros creencias limitantes si no nos sintiéramos inseguros o amenazados?

                La verdad es que lograríamos convivir fácilmente con los demás, nos dedicaríamos a fluir y evidentemente no tendríamos creencias limitantes. Entonces lo que podemos hacer con el fin de salir de nuestra jaula actual, es dejar de alimentar a nuestro ego con más creencias falsas, y desmontar las existentes. Este proceso nos conducirá a una vida más libre y sobretodo a una vida más feliz.

Actualmente estamos sumergidos en un mundo de separación e individualismo, en ocasiones ajenos a un clan, concentrados en nuestras redes sociales pero sin socializar realmente. Tenemos que despertar y tenemos que hacerlo ¡ya! Se que puede ser difícil, al igual que ustedes tengo muchos miedos; miedo al rechazo, miedo a no ser aceptada, miedo al abandono, miedo… miedo y más miedo. Pero ahora que sé que ese miedo viene de una parte de mi mente y que puedo gestionarlo, comenzaré mi camino hacia la libertad, romperé cada uno de los barrotes de esa horrible jaula que construí para mí a lo largo de los años, y como decía mi madre: 

“Hoy me comprometo a disfrutar cada día como si fuera el último”

 

Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

 

“El amor es feliz cuando puede dar algo. El ego es feliz cuando puede quitar algo” Osho