Hace algo más de diez años comencé a estudiar sobre el comportamiento del ser humano, el funcionamiento de nuestro cerebro y de la mente. Apareció mi interés por la psicología, la metafísica, la filosofía, el budismo, la meditación, etc. Todo esto me llevo a notar que existía un diálogo mental interno que no se detenía nunca, un diálogo que me estaba incomodando bastante, un diálogo que juzgaba y etiquetaba todo y a todos, un diálogo que me estaba alejando de mi felicidad y que era muy duro conmigo misma.

                 Comencé a leer toda clase de libros, a asistir a innumerables talleres, conferencias y charlas en busca de respuestas y soluciones. La información que recibía era valiosa, interesante y reveladora; pero solo me di cuenta de que era verdadera y de que era mi pasaporte a la libertad, cuando comencé a aplicarla.

                 Es difícil, no pienso decir lo contrario, les mentiría. Cambiar conceptos y creencias falsas que nos han acompañado por muchos años es una tarea ardua, pero cuando verificamos que cambiando lo que no nos gusta del entorno en nosotros nos hacemos correspondientes con vivencias más armónicas, se convierte en un motor que cada día tiene más fuerza.

            Al día de hoy habré aplicado el 1% de todo lo que he estudiado, pero ese 1% ha cambiado mi manera de ver la vida, me ha llevado a mejorar mis relaciones, a aceptarme y a amarme a mi misma, a ser cada día más abundante, a tener resultados más positivos y sobretodo a ser más feliz. Por esto, me gustaría compartir con ustedes estas 5 pautas que desde mi experiencia han sido el mejor punto de partida.

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Tus pensamientos crean tu vida

                   Todo la información que se instala en nuestra mente, se convierte en los planos de nuestra realidad, todo lo que pensamos se proyecta en nuestras circunstancias y vivencias diarias. Los conceptos que recibimos del entorno (padres, entorno social, sociedad, cultura, religión etc.), se constituyen como información que da paso a la manera en la que percibimos todo lo que nos rodea y lo que nos sucede, pondré un ejemplo:

                Si por nuestras creencias y educación pensamos que amar está relacionado con poseer y controlar, el día que nuestra pareja decida dejarnos nos sentiremos abandonados, engañados y responsabilizaremos al otro por nuestra infelicidad cristalizando el dolor. Si por el contrario, pensamos que amar es dejar al otro volar aun cuando este vuelo no nos incluya, el día que el ser amado decida irse de nuestro lado las sensaciones que podamos experimentar serán diferentes. En nuestro interior desearemos que esa persona sea feliz, y aunque posiblemente sintamos dolor, le desearemos lo mejor y para nosotros superar la ruptura será más sencillo.

 

Todo lo que experimentas día a día es tu responsabilidad

            Culpar al entorno y a quienes nos rodean de todo lo que nos sucede, es un comportamiento que está arraigado en nosotros por instinto de supervivencia, dicho comportamiento nace a muy temprana edad y toma fuerza con el tiempo. Con el fin de garantizar que los adultos nos protejan y nos proporcionen lo que necesitamos buscamos ser aceptados, lo que inconscientemente hace que escondamos nuestros errores a través de culpar. “Culpa vs Responsabilidad”

Cuando culpamos a algo o a alguien por nuestra insatisfacción o por nuestros errores, le entregamos al objeto en cuestión el control de nuestro estado de ánimo. Si para sentirme a gusto necesito que el otro cambie su comportamiento o que las circunstancias de mi vida sean diferentes, no tendré la posibilidad de actuar con el fin de transformar lo que no me gusta.

 

Cada una de tus acciones, genera una reacción en el entorno

                   Con nuestra actitud (pensamiento – palabra – obra), percepción y respuesta a las experiencias que vivimos hoy, estamos generando nuestro futuro ya sea próximo o lejano. Ahora bien, si nuestra actitud, percepción y respuesta frente a las experiencias nace de nuestra mente, y nuestra mente está contaminada con información negativa (falsas creencias, limitaciones, rencor, envidia, culpa, egoísmo, egocentrismo) o cualesquiera que sean las cosas que cada uno de nosotros tenemos, evidentemente estamos respondiendo al entorno desde nuestro yo inconsciente, mente parlanchina o ego y no desde nuestra conciencia que sería nuestro yo generoso, altruista, amoroso, compasivo y sabio. Por lo tanto, lo que podamos estar sembrando en nuestro hoy, podría traer un futuro no tan satisfactorio. “Karma”

El Karma son las experiencias futuras que cada uno de nosotros estamos generando en nuestro eterno presente, un karma positivo nacerá de una acción realizada desde nuestro yo consciente y un karma negativo se originará desde nuestro yo inconsciente.

 

Eres tú el único que puede transformar tus experiencias

               En muchas ocasiones, experimentamos situaciones que nos producen dolor, cuando esto suceda pregúntate para qué está sucediendo y analiza qué debes aprender de dicha situación, todo lo que sucede en esta vida tiene el propósito de ayudarnos a aprender. Cuando no aprendemos de las situaciones y más bien nos resistimos a ellas, las repetimos y las hacemos más fuertes. Si deseas cambiar tus resultados, tendrás que modificar tus comportamientos.

No esperes un resultado diferente si sigues actuando de la misma manera

 

Recibes lo que das

                     Lo que emana de nosotros será lo que regrese, debemos tener en cuenta que para poder recibir algo, primero debemos cultivarlo en nuestro interior y hacerlo parte de nuestra personalidad. Es indispensable comprender que si deseo que alguien sea sincero conmigo, yo debo ser sincera con todas y cada una de las personas con las que me relacione.

No podrás pedir lo que aún no has dado

Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

 

“Debemos buscar para los demás, la felicidad que deseamos para nosotros” Buda