Todos hemos experimentado separaciones o perdidas que interrumpen nuestra paz y la ilusión del día a día. Te has preguntado ¿por qué nos cuesta tanto superar las rupturas amorosas o la muerte de nuestros seres queridos? Espero que este artículo te ayude a encontrar tus propias respuestas y algunos atajos para superar los duelos afectivos.

            Desde pequeños nos habituamos a experimentar situaciones que generan placer o dolor, nada puede sobrevivir sin su opuesto; no podemos experimentar la luz si no hemos experimentado la oscuridad. Con el tiempo, el ser humano por instinto de supervivencia evita las situaciones que le producen dolor.

            Al compartimos con nuestros seres queridos o con nuestra pareja estamos a gusto, sentimos placer, hasta este momento todo está perfecto. Posteriormente nuestra mente registra todas las sensaciones del instante y siente la necesidad de perpetuarlas, es aquí donde comienza la disfunción.

               Cuando el Ego se involucra en nuestra vivencia se identifica con el tiempo, y en vez de disfrutar plenamente el momento, piensa en la manera de hacer que perdure. Esto sucede con situaciones, cosas materiales, personas, relaciones, etc.

Lo que nos daba placer comienza a darnos dolor en el momento en que aparece el miedo a perder, esa sensación de que la persona que crea para nosotros momentos tan agradables desaparezca de nuestra vida, nos hace apegarnos.

                El apego hace difícil controlar nuestras emociones, sentimientos y pensamientos, empezamos a divagar entre el miedo futuro a la posible pérdida y los recuerdos placenteros del pasado dejando de disfrutar lo único que tenemos que es el instante que estamos viviendo.

            Al llegar la muerte del ser querido o la ruptura, nuestros miedos se han hecho realidad, el dolor se intensifica, rechazamos un presente que nos disgusta y nos resistimos a la pérdida. Pronto nuestra mente elige un recuerdo que nos genere placer y comenzamos a recordar nuestros días y experiencias con el ser amado, pero ¡atención!, todo eso está en el pasado, ya no es una realidad y comenzamos a saltar entre los recuerdos placenteros del ayer y el presente doloroso al que nos resistimos, sin percatarnos de que la única manera de trascenderlo, es aceptándolo y viviéndolo.

Lo que nos impide hacer el duelo lo antes posible es el juego mental de resistirnos a lo que es usando como placebo recuerdos que nos anclan a sensaciones placenteras del pasado, y paradójicamente, impidiéndonos encontrar nuevamente el disfrute del ahora, de la vida y de todo lo bueno que el universo tenga para darnos.

 

¿Cómo Aceptar Nuestra Nueva Realidad?

 

Presencia

               Si permaneces alerta podrás estar aquí y ahora, será más sencillo hacer consciencia de lo que está sucediendo y de para qué ha sucedido. De esta manera podrás sacar el aprendizaje de la experiencia.

Reprográmate

              Como se mencionó al inicio del artículo, tenemos el hábito mental de aferrarnos a los recuerdos placenteros, el problema es apegarnos a ellos de manera negativa pensando que no podremos volver a experimentar felicidad sin dicha persona. Deja esa idea atrás, todo tiene un principio y un fin, cuando alguien se va nos deja un aprendizaje.

Solo nosotros somos responsables de aferrarnos malsanamente a un recuerdo o de valorar lo bueno que alguien nos entregó. Si algo se acaba, abrámonos con entusiasmo a nuestro nuevo momento y a nuestras nuevas oportunidades.

Aceptar

                En el momento que reconoces que la persona de tu afecto ya no estará más a tu lado por la razón que sea, podrás comenzar a concientizarte de tu nueva realidad, a abrirte a sentir y experimentar a ese ser de manera diferente si es que ha muerto, o a disfrutar tu soledad si lo que se ha presentado es una ruptura.

La felicidad está en ti

                 Solemos pensar qué el objeto de nuestro afecto es el origen de nuestra realización, equivocación garrafal, nuestra verdadera realización y felicidad nace en nuestro interior, en la entrega desinteresada que experimentamos hacia las personas; así que si te permites entregarte y darte de manera desinteresada, podrás volver a experimentar plenitud cuantas veces lo desees. Recuerda que el sufrimiento proviene del miedo a la pérdida, y este, se origina en el ego, en la necesidad de poseer y de recibir.

Relájate y permite que tu ser interior que está lleno de generosidad y pureza, expanda su luz interior e ilumine todo lo que te rodea.

Te Libero y me Libero de ti

                   Es muy importante entender que el ser amado es libre, si ya no desea compartir su camino con nosotros debemos darle espacio para que sea feliz.

Manifestamos el amor que sentimos por alguien permitiéndole volar aun cuando su vuelo no nos incluya.

                   En el momento en que aparezca el recuerdo de la persona amada, cierra tus ojos, visualízalo frente a ti y repite con intención pura las siguientes palabras: “Te libero y me libero de ti, no hay deudas de ninguna clase entre nosotros”, esta frase ayudará a tu inconsciente poco a poco a liberarse del apego y a abrir espacio para que lleguen nuevas posibilidades a tu experiencia. “La Intención, tu Potencial Creador”

 

 Al experimentar una pérdida creemos que el mundo se acaba, pero al final todo pasa. Cuando murió mi madre duré en negación mucho tiempo, no quería aceptar que ese ser que para mi era tan luminoso y amoroso ya no estaría más a mi lado. Fue difícil, me costó mucho tiempo comprenderlo. Hoy puedo decir que el dolor desapareció el día que acepté que ella había partido, el día que dejé de añorar los momentos y las caricias que ya no tendría, el día que dejé de resistirme a la realidad, el día que solté ese pasado que habíamos compartido.

En ese instante nos hicimos una sola y por fin su imagen se volvió placentera y eterna, pues me desapegué de la materia y acepte mi nueva realidad. Recordarla dejó de ser doloroso y se convirtió en un tesoro que me acompañará por siempre.

  Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

No te aflijas, cualquier cosa que pierdes vuelve a ti en otra forma. Rumi

Foto: fotolia.