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          Está claro que todos indistintamente de nuestro género tenemos derecho a las mismas oportunidades y condiciones. En el artículo de hoy, me gustaría ahondar en el comportamiento del hombre y la mujer desde la aparición del Homo-Erectus, seguido por el Homo-Sapiens hasta nuestros días, dando mi opinión sobre cómo percibo que estamos alejándonos de la belleza de la complementariedad creadora que ha existido desde entonces entre los dos sexos.

            El Homo-Erectus vivió hace aproximadamente 300.000 años, como su nombre indica caminaba erguido, trabajaba en grupo y aprendió a cazar. Para sobrevivir aparecen la especialización y el reparto de roles. La hembra recibe el espermatozoide del macho con el fin de generar una semilla a partir de la unión de este con el óvulo, será la encargada de permitir que esta se desarrolle y germine en su cuerpo mientras que el macho tendrá que conseguir alimento. En esta etapa el cerebro gracias a la alimentación carnívora, empieza a crecer. El conocimiento comienza a transmitirse, se refina el arte de la seducción por parte del macho y la hembra elige si quiere o no ser fecundada.

              Hace 200.000 años, aparece el Homo-Sapiens que es nuestro verdadero antecesor. Al igual que el Homo–Erectus se caracteriza por tener roles y actividades diferenciadas. Los hombres fuertes se dedican a cazar, la comida es repartida por las mujeres, los mejores trozos son destinados a las mujeres embarazadas y a los cazadores, pues son quienes desempeñan las dos actividades vitales para preservar la especie.

            El Homo-Sapiens trasciende y se multiplica gracias al trabajo en equipo entre mujer y hombre. La cría sapiens necesita bastante tiempo para poder defenderse por sí sola. En este momento el instinto de supervivencia hace que aparezcan los vínculos afectivos, esto garantiza que el macho no abandone a la hembra o viceversa, y con la colaboración mutua, la cría se desarrolla en un entorno que lo hará saludable y capaz. Todos estos comportamientos hacen que evolutivamente nuestros cerebros comiencen a desarrollar diferentes aptitudes, ni mejores ni peores; distintas y más bien complementarias.

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               Sí con el fin de preservar nuestra especie machos y hembras hicimos equipo, ¿por qué razón en la actualidad mujeres y hombres competimos continuamente?, ¿cuál es la necesidad de ser mejor que el sexo opuesto?, ¿por qué queremos tener el poder si sólo trabajando juntos y nivelados sobreviviremos?, ¿por qué las mujeres no valoramos a los hombres y viceversa?

            Actualmente, esta necesidad de ser mejor que el otro, más fuerte o más capaz nos está dando como resultado la insatisfacción total. La competencia de sexos nos está llevando a estar solos y a no valorar lo que el otro nos aporta. Ya no queremos compartir nuestra vida en pareja, mujeres y hombres llegamos a los 40´s sin establecer relaciones sanas. En muchas ocasiones utilizamos al sexo opuesto con el fin de encontrar un poco de placer que sólo nos lleva a sentirnos más vacíos, pues al enfocarnos solamente en la excitación del momento no percibimos, recibimos ni valoramos lo que el otro puede aportarnos realmente.

            El ser humano necesita cariño, amor, comprensión, un compañero o compañera, una familia, una manada, un clan. Fue de esta manera como logramos sobrevivir, el Homo-Erectus en cambio no lo logró, muchas de sus mujeres morían al dar a luz, sus clanes estaban conformados por varios machos y muy pocas hembras, no había equilibrio y donde no hay equilibrio no puede haber vida.

La naturaleza nos hizo como nos hizo para que le entregáramos al otro lo que tenemos y recibiéramos lo que nos hace falta.

        ¿Cuál es la necedad del ser humano en la actualidad?, ¿por qué estamos tan esclavizados por la necesidad de producir dinero para comprar una felicidad que nunca encontramos?, ¿qué nos ha hecho tan egoístas e individualistas?, ¿por qué no logramos comunicarnos?, ¿por qué no valoramos el hecho de que sólo uniéndonos podemos generar lo más grandioso que puede crear la especie humana?, ¡¡¡LA VIDA!!!

                Nuestro egoísmo no permite que nuestras necesidades se satisfagan. Cosechamos lo que sembramos y si vivimos en función de recibir solamente, no nos llegará nada. Estamos educando hijos adictos a cosas materiales, la vida familiar se reduce porque nuestras prioridades viven enfocadas en la satisfacción propia desde la individualidad, en vez de que provenga del compartir, servir y darnos a los demás.

            Mujeres, valoremos a todos los hombres, sintamos nuevamente admiración por ellos, comprendámoslos y enseñémosles a comunicarse. Somos nosotras quienes podemos lograr que ellos se conecten con la espiritualidad. Mostrémosles cómo ser empáticos y permitamos que aprendan a retener… ustedes, hombres, valoren a las mujeres, pues si ustedes existen en este mundo es gracias a que una de ellas los hospedó en su vientre por nueve meses, los alimentó y les entregó todo su amor poniéndose ella en riesgo.

           Volvamos a aprender los unos de los otros, trabajemos en equipo y entreguémonos el apoyo que tanto necesitamos, si lo que hace que nos atraigamos unos a otros son nuestras diferencias, entonces reconozcámoslas y valorémoslas, ¿qué sentido tiene que queramos ser iguales si para sobrevivir necesitamos ser distintos?

   Disfrutemos los unos de los otros en armonía, juntos podemos generar vida y juntos podemos educar niños que cambien la realidad del mundo.

¡¡¡TODOS SOMOS UNO!!!

Fuente:

El libro de Urantia de Urantia Foudation

Conferencia Viva la Diferencia de Pilar Sordo

Documental Hominizacion – Evolucion Humana Ciensas Osgam

Evolución de la especie Humana Docufilm

El Origen del Hombre y la Evolución

Homo Sapiens La evolución del hombre Boreales y Productions Pixcom

El cerebro de los hombres y de las mujeres Dr Andres Villegas Lanau – Parque explora

Mujeres y Emociones de Patricia Sanabria