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            Buscar el reconocimiento es parte de nuestra naturaleza, nos hace sentir que pertenecemos a algo, como todos sabemos, el ser humano es un ser social que depende de las relaciones con los demás para desarrollarse de forma sana y natural. En determinado momento, la necesidad de reconocimiento se vuelve insaciable; es aquí donde se convierte en un grave problema pues nos hacemos esclavos de las opiniones de los demás, transformándonos en marionetas de la sociedad.

¿Cómo nace esta necesidad?

Etapa 1 “Aprendiendo”

                Las cosas comienzan desde muy pequeños, buscamos la aprobación y aceptación de nuestros padres. Nace una necesidad en nuestro interior de agradar para recibir cariño. A temprana edad identificamos cuáles son los comportamientos que generan más aceptación en nuestro entorno, empezamos a repetirlos hasta volverlos inconscientes y aparece en nosotros una necesidad de que dichos comportamientos sean reconocidos por quienes nos rodean.

Etapa 2 “La Niñez”

                 Al entrar en la escuela, nos enfrentamos a un entorno totalmente nuevo, sabemos cómo ser aceptados en casa pero aquí es distinto, estamos rodeados de nuevas personas y todas diferentes y comenzamos a desarrollar nuevos patrones de comportamiento. Con el fin de encajar en un lugar, cada niño elige el que más cómodo lo hace sentir y se comienzan a tener preferencias por determinados grupos. En esta etapa empezamos a compararnos y a competir con nuestros semejantes para obtener la aceptación y reconocimiento de nuestros profesores y padres.

Etapa 3 “La selva Social”

           La universidad y la vida profesional marcan una etapa donde la necesidad de reconocimiento aumenta significativamente. Para sobrevivir en la selva social y económica que rige nuestro mundo actual, debemos cumplir un sin fin de parámetros a los que nos ceñimos aun cuando nos alejan de nuestros verdaderos sueños, gustos y habilidades. En este momento ya muchos hemos dejado inconscientemente de ser nosotros y nos hemos escondido en nuestra propia máscara social para encajar.

Etapa 4 “Esclavizados por la Necesidad de Reconocimiento”

          Después de la tercera etapa, la importancia que damos a la opinión de los demás prima en gran medida sobre la nuestra y sobre lo que realmente queremos. En muchas ocasiones, estamos dormidos y entregados al adoctrinamiento social, el problema radica en que cuando hacemos algo no por el simple hecho de disfrutarlo, sino por la necesidad de recibir un cumplido, agradar o ser reconocidos, no lo hacemos con naturalidad. Generalmente  no lo hacemos porque nos gusta, lo hacemos porque creemos que haciéndolo nos querrán más o vamos a parecer mejores, más inteligentes o más interesantes.

Reflexión

                Cuando necesitamos reconocimiento, le damos el control a los demás, dejamos de ser espontáneos y buscamos agradar haciéndonos inconscientes de que la única forma de  agradar y ser aceptados realmente, es mostrándonos como somos. No podemos mantener un personaje irreal todo el tiempo, esto nos frustra y nos encarcela.

         Cuando somos tal como somos, las personas se sienten a gusto a nuestro alrededor, esto les permite ser ellos y mostrarse como son, no tienen que seguir un papel en nuestra presencia y experimentan libertad y fluidez, lo que los hará disfrutar de nuestra compañia. La manera más sana de relacionarnos es siendo transparentes y libres, haciendo lo que realmente nos gusta y desarrollando nuestras verdaderas habilidades.

           Aunque no lo creamos, los demás perciben si somos genuinos o no, y si no lo perciben, en algún momento los velos se levantan y quedamos al descubierto. Entonces ¿Qué sentido tiene no ser como somos?, ¿qué sentido tiene tener una profesión que no nos hace felices?, ¿qué sentido tiene vivir una vida que no queremos vivir?.

            El reconocimiento más importante que podemos experimentar, es el que nos damos permitiéndonos ser quienes realmente somos y desempeñando las tareas que realmente nos gustan. Si hacemos lo que amamos, estaremos tan llenos de satisfacción que no habrá vacíos en nuestro interior. Entonces, no necesitaremos que nadie nos llene  a través de halagos o premios, nos los proporcionaremos nosotros mismos permitiéndonos ser auténticos y felices, nos los entregará la vida permitiéndonos ser lo que realmente somos.

 

                Cuando hacemos lo que realmente deseamos y nos aceptamos como somos, automáticamente nos liberamos de cumplir las expectativas de los demás. No somos mejores ni peores, somos diferentes y complementarios, al unirnos, generamos un todo que funciona en sincronía perfecta. Aplaude tu mismo tus acciones valiosas, hazlas por sentirte bien contigo mismo, por dar y darte a los demás, en vez de por ser visto y reconocido. El día que hagas lo que realmente amas, con buena intención y con altruismo, la necesidad de reconocimiento desaparecerá pues el hecho de hacer lo que realmente deseas en tu interior, te llenará de plenitud y te sentirás alegre. Se autentico y permitirás ser auténticos a los otros en tu presencia. Fluye, fluye y vive tu esencia; lo más bello que podrás entregar al entorno es ser tú.

Todos estamos hechos para brillar ¡¡¡BRILLA!!!

“Uno mismo hace el mal, uno mismo lo sufre; uno mismo se aparta del mal, uno mismo se purifica. Pureza e impureza son cosas de uno mismo, nadie puede purificar a otro”.

Budha