Los seres humanos estamos tan ocupados que no nos damos tiempo para estar con nosotros mismos, aquietar nuestro ruido mental y permanecer sin hacer nada por un instante. Parece que tenemos tanto miedo de descubrir nuestro interior y de escucharnos, que permanecemos en la búsqueda de compañía, experiencias o cualquier cosa que nos aleje de descubrir y comprender lo que tenemos dentro: miedos, carencias, emociones, traumas, sentimientos, etc…

                  Por experiencia propia sé que solamente reconociendo lo que somos, podremos sanarlo. Para hacer este reconocimiento necesitamos entrar en contacto con nuestro ser interior, descubrirnos, valorarnos, aceptar que nuestra imperfección es perfecta pues somos parte de la maravillosa vida, vida que nos da la posibilidad de sentir, de emocionarnos, de compartir, de amar, de aprender, de disfrutar, de reír, de llorar e infinidad de cosas más.

Estaremos preparados para aceptar a los demás como son, el día que nos aceptemos a nosotros mismos; tendremos la capacidad de amar, cuando nos amemos; valoraremos la vida y a los demás cuando valoremos nuestra vida y nos valoremos. La realidad que hay en nuestro entorno es la realidad de nuestro más profundo ser.

                  Todo lo que no nos gusta de nuestra vida, nos muestra algo que debemos modificar a nivel interno. Explicaré esta situación con un ejemplo:

Pablo experimenta escasez económica, aunque no lo sepa, posiblemente es una persona egoísta o tacaña con los demás y con el entorno. Al identificarse con la idea de no compartir así sea de manera inconsciente, el universo le regresa lo que está proyectando desde su interior. Supongamos que Pablo no se siente a gusto con el resultado de escasez que enfrenta en este momento, pero ha comprendido que recibimos lo que damos y que sólo modificando su comportamiento modificara sus resultados.

Se ha hecho consciente de que recibe lo que está emanando, hacernos conscientes de nuestros errores transforma nuestros resultados.

Posiblemente Pablo es egoísta porque cuando era muy pequeño enfrentó alguna situación donde su instinto de supervivencia le hizo creer que para sobrevivir había que tener dicha actitud, esta, terminó por convertirse en un comportamiento habitual y posteriormente en parte de su personalidad. Ahora para corregir dicha conducta, deberá buscar en lo más profundo de su ser para encontrar qué lo llevó a adoptar este patrón de comportamiento para sobrevivir, y sanarlo en su interior. Así podrá sustituir esa creencia por otra, modificando su forma de actuar y sembrando nuevas semillas que generen y atraigan cosas diferentes a su vida.

              Lo que no aceptamos en nuestra vida es el reflejo de lo que no hemos sanado en nosotros mismos. Cuando encontramos qué es lo que aún no está bien y dónde o por qué se originó, obtenemos la llave que manifiesta todos nuestros deseos. Ahora bien, la manera como pensamos, sentimos y hacemos debe ser coherente y dirigirse hacia el mismo lugar para encontrar la armonía que estamos buscando.

Permanecer distraído por el materialismo o mantenernos ocupados todo el tiempo para no pensar y escuchar lo que hay en nuestro ser sólo nos alejara del autoconocimiento.

                  De igual manera que las situaciones externas que no nos agradan son la proyección de lo que no está bien en nosotros, cuando algo nos incomoda de alguien, debemos analizar muy bien qué es lo que nos desagrada e intentar comprenderlo. Preguntémonos: ¿Por qué nos molesta esa forma de comportarse?, ¿qué emociones genera en nuestro interior? y ¿cómo la actitud del otro agrede al entorno? Es importante que seamos muy sinceros al responderlas, de esto dependerá la posibilidad de iniciar un proceso de auto observación y reflexión que puede llevarnos a grandes descubrimientos. Lo más posible aunque no querramos ecucharlo, es que eso que tanto nos molesta del otro, sea un comportamiento inconsciente de nosotros mismos. Es importante comprender que la otra persona está haciendo la labor de espejo igual que nosotros lo hacemos con los demás. La Ley del Espejo “Dime qué Ves y te diré qué Hay en Tu Interior”

   Si buscamos transformar nuestras condiciones, primero debemos auto observarnos y descubrir qué necesitamos solucionar en nosotros; solo así, podremos modificar nuestra realidad. Hagamos consciente lo inconsciente pues comprendiendo nuestro interior, entendiéndolo y aceptándolo conseguiremos sanarlo y generar un cambio real en nuestras vidas y en el entorno.

Si deseas recibir algo, primero hazlo parte de tu personalidad y de tu comportamiento hacia todo y hacia todos. El observador influye en lo observado y tú eres el observador de tu vida, asume la responsabilidad, sé valiente y enfrenta tus miedos para poder trascenderlos, si no lo haces, estos terminaran por empujarte a un abismo. Cambia dentro de ti lo que no te gusta de tu vida.

© Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

¨Sé tú el cambio que quieres ver en los demás¨ Dalai Lama