El ser humano desempeña dos roles principales en sus relaciones, ya sea con el entorno o con las personas. Si te has dado cuenta, en algunas ocasiones desempeñamos el rol de víctima mientras que en otras somos el victimario ¿A qué se debe este comportamiento disfuncional?, ¿es posible relacionarse de manera sana con el entorno, o con las demás personas bajo los supuestos de estos roles?, ¿qué papel desempeñan estos en nuestras vidas?, ¿por qué nuestra mente los ha creado? Si alguna vez te has hecho estas preguntas, espero que este artículo te guíe para encontrar tus propias respuestas.

  En nuestra mente se hospedan infinidad de creencias que rigen nuestras interpretaciones y actitudes, en base a estas determinamos qué es correcto o incorrecto ya sea en nuestro comportamiento, en el de los demás o en el entorno mismo. Nos cuesta hacernos responsables de lo que nos sucede y para evadir dicha responsabilidad, utilizamos un escudo llamado culpa, “Culpa vs Responsabilidad”

Culpamos al entorno y a las personas que nos rodean cuando no tenemos los resultados que deseamos, es más fácil responsabilizar a otro de mis males que responsabilizarme por ellos.

La única manera de cambiar dichos resultados, es asumiendo que solamente yo, he generado lo que me sucede y de esta forma podremos salir de nuestra zona de confort, es muy importante ser conscientes de esto y no poner nuestra felicidad en las manos de los demás y de lo que no controlamos.

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   La culpa nace para ayudar al ser a controlar sus instintos básicos, esto es algo positivo, de lo contrario nos mataríamos unos a otros. El problema es que algunas veces no le damos el uso adecuado, pues la utilizamos como una herramienta para descargar nuestras emociones negativas y no hacernos responsables de lo que nos sucede. Hablo con más detenimiento del tema en mi artículo: Escribiendo Nuestro Futuro en el Presente, ¨Ley de Causa y Efecto¨.

   Está claro que si deseamos relacionarnos de forma saludable con las personas y con el entorno, es indispensable evitar culpar y manejar de manera positiva la culpa con nosotros mismos.

“No culpar a los demás nos libera, no culparnos a nosotros nos permite ser auténticos y ofrecernos al entorno de manera transparente y saludable”

Jugando a la Víctima o al Victimario

   Todos nosotros en algún momento hemos desempeñado uno u otro rol en nuestras relaciones, sucede no solamente con nuestras parejas sino en todos los niveles de nuestra vida. Esto ocurre de manera inconsciente, comienza en nuestra mente egoica y termina por generar grandes conflictos y películas mentales que nos desgastan. A partir de una situación determinada, nos sentimos incómodos si las demás personas no responden como esperamos y en este momento tomamos el rol de víctima, olvidando que los demás actúan desde lo que su sistema de creencias les dice que es correcto.

“Nadie se despierta en la mañana con la idea de atacarnos, aunque el rol de víctima así lo perciba”

En este juego de victimas, buscamos aliados, alguien que nos den la razón y nos salve, personas que estén dispuestas o que nos den el ánimo para defendernos.

   Todos actuamos desde lo que creemos que está bien; si estás leyendo este artículo seguramente habrás notado que más de la mitad de veces que te has sentido atacado, dicho ataque no ha ocurrido en la vida real sino mas bien en tu mente, y que posiblemente esta percepción se ha generado a partir de suposiciones. La mejor de las formas de aclarar las cosas es hablando, cuando sientas que algo no está bien exprésalo, cuando desees saber algo pregunta; la otra persona te dará su punto de vista y de esta manera te evitarás muchos conflictos y dolores de cabeza mejorando la forma en la que te relacionas.

   Es importante analizar muy bien la situación en la que estás siendo víctima, Hazte consciente de si es una situación real o una creación de tu mente. El rol de victimario, al igual que el anterior, se desempeña de manera inconsciente y ninguno de nosotros está exento de caer en cualquiera de los dos. He visto relaciones en las que una de las dos personas realmente es víctima y se ha vuelto adicta al maltrato.

“Si logras ver que alguna de las relaciones que estás teniendo te genera cualquier tipo de sufrimiento por pequeño que sea, exprésalo, es importante que el victimario también se haga consciente de que está actuando de forma negativa”

  Cuando un victimario no se hace consciente de su error lo mejor será alejarte. Una amistad, un trabajo o cualquier tipo de relación donde se juegue de esta manera no es sana para ninguna de las dos partes, ni para la Víctima, ni para el Victimario.

Reconocer si realmente somos víctimas o es una creación de nuestro Ego es complejo pero indispensable, analizas las respuestas sobre las siguientes preguntas puede facilitarnos el trabajo.

  • ¿Nos sentimos cómodos cuando nos relacionamos con dicha persona?
  • ¿Cuándo nos sentimos atacados o maltratados, escuchamos un discurso mental que describe lo malos que son los demás?
  • ¿Nos sentimos incómodos y sentimos malestar frente a esta relación porque el otro no se comporta como yo creo o quiero que se comporte?
  • ¿Hacemos juicios sobre el comportamiento del otro?
  • ¿Nuestro rol de víctima está basado en suposiciones o en hechos?

   Siendo sinceros y reflexionando desde la conexión con nuestro interior podremos determinar qué relaciones de nuestra vida realmente nos hacen daño, haciéndonos conscientes de en cuáles nos estamos escudando en la culpa para evadir nuestras responsabilidades.

“Seamos honestos con nosotros mismos y podremos ser honestos con los demás y con el entorno, no culpemos ni nos victimicemos, esto sólo nos llevará al estancamiento y a la frustración. Asumiendo nuestra vida y lo que hemos generado podremos ser libres”.