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Etapa 1 La niñez

               Todo comienza en nuestra niñez, el entorno nos ofrece mucha información y somos inocentes, a partir de nuestras interpretaciones comenzamos a hacernos ideas de lo que debe ser y de lo que no. Al estar expuestos a los medios,  guardamos en nuestro disco duro información errónea, como por ejemplo:

Los buenos de las películas son los guapos, y los menos agraciados son los malos. Las princesas son 90-60-90 y tienen rostros perfectos. Los superhéroes son altos, fuertes y obviamente ricos; no sé tú, pero yo no he visto el primer superhéroe o príncipe azul de clase media.

             Toda esta información que debido a nuestra inocencia es confusa, hace que se comiencen a crear las semillas de carencia o añoranza en nuestras mentes. Cuando era pequeña y nos preguntaban qué queríamos ser cuando creciéramos, la respuesta generalizada era princesa, y los niños solían responder: superhéroeeee para vencer a todos. Lo más gracioso de esto, es que nadie nos cuenta la historia detrás de la boda de la princesa con el príncipe que posiblemente no es tan azul, sino mas bien es un ser humano con defectos y virtudes igual que nosotros; y tampoco nos hablan sobre el día a día de los superhéroes que tienen batmóviles, batcuevas y muchas bathistorias pero que a la final están más solos que la una.

Etapa 2 Pre-adolescencia y adolescencia

                     En esta etapa se recibimos otro tipo de información. Si eres el mejor de la clase eres el bueno y si no eres tan bueno, pues mira, vas pareciéndote un poco a la hermana mala de la cenicienta. Esto genera mucha competitividad en los niños, desde temprana edad comienzan a compararse con el de al lado y ahí es donde digo, ¡oh Dios ha nacido un monstruo!, Un monstruo llamado ego, que día a día va tomando fuerza y va queriendo más y más cosas porque lo que realmente es, es un pozo sin fondo que no se llena con nada, que vive en constante competencia con los demás y que sólo piensa en lo que no tiene, olvidándose de disfrutar lo que tiene. “Compararse y competir veneno silencioso”

                  En resumen, de los 3 a los 18 ya nuestro ego necesita ser la más guapa, inteligente, atlética pero con curvas y obviamente a la moda no dejemos este punto tan importante atrás; y los chicos necesitan ser el mejor deportista, el más alto, guapo, fuerte, inteligente, ligón y obviamente, si para nosotras la moda importa para ellos el coche es la vida. En este punto es donde solemos comenzar a pensar qué queremos ser de mayores.

Etapa 3 la universidad y la salida al mundo laboral

                            Hay que buscar algo que produzca dinero, recuerden que según la sociedad, el que más tenga es el más feliz, no hay un punto medio. Hacemos la carrera y dependiendo de lo que hayamos elegido, comenzamos a vernos influidos por el entorno. Cada profesión tiene sus características, adoptamos un montón de patrones de comportamiento que no son nuestros, pero que aprendemos por imitación, y ahí, nos hacemos fieles a las etiquetas:

                        Tengo una mente muy ingenieril, los médicos no podemos expresar sentimientos, yo soy bueno para esto pero no para lo otro, etc… y todo tipo de calificativos similares.

                          En este momento estamos listos para empezar a trabajar, iniciamos nuestra vida laboral con mucha ilusión, los que han tenido la suerte de elegir bien empiezan a sentirse a gusto con el trabajo, y los que no, como yo, iniciamos una carrera de saltos de un lado para otro, sin dirección aparente hasta que nos desesperamos; pero la verdad, no hacemos nada para cambiar la situación, pues es lo que hay.

                     La verdad es que sentimos miedo, miedo a comenzar de nuevo, miedo a dejar de pertenecer a algo, miedo a lo que puedan pensar los demás, y entonces seguimos atrapados en la jaula de los esquemas sociales.

Etapa 4 Comenzando a tener dinero o teniéndolo

                       Ya con algo de dinero en el bolsillo, empezamos a adquirir cosas materiales de las que usualmente nos aburrimos en breve y como nos aburrimos, necesitamos otras mejores, más caras, más grandes, más modernas, ¿quizás si cuesta más da más felicidad?; bolsos, coches, pisos, casas, fiestas y un montón de excesos que se convierten en placebos que dan satisfacción momentánea. Pero ojo, en mi experiencia esta satisfacción cada vez dura menos tiempo, hasta que finalmente desaparece. Cuando esto sucede, es cuando nos decimos: y ahora ¿qué hago?, trabajo para comprar cosas que ya no me hacen sentir nada y encima no me gusta lo que hago. Si es que tu caso es similar al mío.

Reflexion

                         Nos venden unos estándares de belleza, comportamiento y pautas de vida, que según yo no se quién debemos cumplir, y el camino hacia ellos llega a convertirse en un sendero interminable donde dejamos nuestros verdaderos sueños a un lado. El dinero no es malo, no me gustaría ser malinterpretada, al fin y al cabo vivimos en un mundo material, necesitamos comer, vestirnos, desplazarnos y muchas cosas más por lo tanto el dinero es parte de nuestra realidad. Lo que si es negativo y destructivo, es basar nuestra felicidad en el y convertirnos en sus esclavos, porque ahí, nunca encontráremos la plenitud.

Cuando te das cuenta que nada de esto te da la satisfacción verdadera, es cuando le quitas el poder al ego y al dinero sobre ti. Asumes tú el lugar del capitán y comienzas a dirigir tu vida, a buscar otros caminos que te llenen de verdadera satisfacción. Empiezas a descubrir qué hay en tu interior, a escucharte, a conocerte, a comprender qué es lo que realmente necesitas. Te liberas de lo material, de las etiquetas, de las creencias, de las limitaciones, de los YO QUIERO del ego y comienzas a disfrutar de la conexión contigo mismo y con el todo, entonces no necesitas nada y por lo tanto encuentras abundancia en todos los aspectos de tu vida. Te haces consciente de que eres parte del todo, y comienzas a sentir la satisfacción profunda de la verdadera conexión con tu ser y con todos los que te rodean.

Entrégate al verdadero gozo que está simplemente en ¡¡¡VIVIR!!!

Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

“Un hombre dijo a Buda: Yo quiero felicidad. Buda contestó: primero retira el yo, que es ego. Después retira el quiero que es deseo. Ves ahora solo tienes felicidad.” Buda

Foto: fotolia.com