¿Qué son las expectativas?

                Las expectativas son suposiciones centradas en el futuro, en otras palabras son sucesos imaginarios que pueden o no suceder. Cuando tenemos expectativas y estas no se cumplen, lo más probable es que un resultado inesperado nos genere frustración, decepción, tristeza o cualquiera sentimiento negativo que nos haga daño. Algunas expectativas son más realistas que otras y dependiendo de esto, nuestro nivel de decepción será mayor o menor.

                  Tener expectativas ante una situación o una persona, termina por ocasionar deterioro y conflicto no sólo en nosotros, sino en nuestras relaciones con los demás. Esto se debe a que casi siempre, por no decir siempre, ante una acción o actitud nuestra hacia los demás, esperamos una respuesta o reacción determinada. El problema esta en olvidar, como vimos en “la magia de aceptación en las relaciones” que cada ser humano responde de manera diferente a los impulsos que recibe. Por lo tanto, es muy probable que la reacción que yo espero del otro desde lo que yo creo que DEBERÍA SER, no sea, porque es evidente que para el otro lo que DEBERÍA SER, es otra cosa. Es más, hasta podría no haber ninguna clase de respuesta.

              Hay personas que reaccionan de forma similar aunque es poco probable que individuos distintos, actúen de una misma manera.

              Si las expectativas generan en mi interior sentimientos y emociones que no nos gustan, ¿no sería mejor no tenerlas? Y si es mejor no tenerlas, ¿cómo podemos liberarme de ellas?

¿Cómo liberarnos de las expectativas?

Dar sin esperar nada a cambio

                Es indispensable comenzar a entrenarnos en el arte de dar de forma altruista, sin esperar nada, dando simplemente por el hecho de que lo sentimos en nuestro interior. Esta es la experiencia más enriquecedora que tenemos a nuestro alcance, pues sólo dando de manera desinteresada tendremos la mayor recompensa que podemos obtener. Recompensa que no está en nada material, sino más bien en un sentimiento placentero que se experimenta en nuestro interior como resultado de la acción de compartir. Estoy segura que en algunas ocasiones hemos logrado dar sin esperar nada a cambio y sé que todos saben de qué sentimiento les estoy hablando, ¿no sería hermoso tener esa sensación interior más a menudo?

Despójate de la necesidad de controlar

                        Este punto podría ser el que más resistencia nos genere. Estamos tan acostumbrados a querer que todo sea y suceda cuándo y cómo nosotros queremos. Pero ¡atención! queridos lectores, esto es una ¡trampa! Lo único que podemos controlar realmente es nuestro estado de ánimo, nuestra actitud frente a las situaciones y nuestra paz interior; es decir a nosotros mismos. Entonces, no permitamos que la necesidad de controlar a todo y a todos, nos haga sus esclavos alejándonos de disfrutar y aprender de todas las situaciones y personas que se cruzan por nuestro camino.

                       Realmente querer controlar es una actitud enfermiza, que no solo nos daña a nosotros sino a todo y a todos los que nos rodean. “La trampa del control”

Aprende a vivir en el momento presente

                      No sé si te has dado cuenta, pero en muchas ocasiones, dejamos de vivir nuestro día a día por estar pensando en el futuro que no ha llegado y en el pasado que hemos dejado de vivir, posiblemente por haber estado pensando en el futuro. Qué gracioso, es un juego muy absurdo, realmente lo único que tenemos es el eterno presente, sólo en este podemos actuar, reír, llorar, sentir y percibir; entonces qué hacemos divagando entre líneas del tiempo alternativas en las que no podemos actuar.

Reflexión

                 ¿Te imaginas poder disfrutar de cada cosa como se presenta?, sintiéndola, saboreándola, comprendiendo y entendiendo que es perfecta tal y como es, aceptando que lo que la vida quiere es que aprendamos de cada situación que se presenta, para que cada día disfrutemos más de todo y de todos.

                      ¿Te imaginas que agradable sería que cada cosa que sucede o que cada actitud que tiene alguien contigo se convierta en una sorpresa? Cuando no esperamos nada, todo nos sorprende, la mínima actitud se convierte en una grata alergia.

                             ¿Te imaginas como sería un mundo donde en la acción de dar y darte a los demás encontraras la felicidad?, todos estaríamos dándonos los unos a los otros desde nuestro altruismo, y por lo tanto todos estaríamos recibiendo constantemente lo que necesitamos. Qué maravilla de mundo el que estaríamos creando actuando de esta manera.

                 Sé que algunas veces mis palabras describen un mundo de fantasía, pero es ¡REAL!, es mi ¡REALIDAD!, y es mi realidad, porque es la realidad que yo he decidido vivir. Eres tú quien decide a qué realidad quieres pertenecer, porque tú creas tu vida a cada instante, la creas a través de la forma en que actúas ante las situaciones y los retos de la vida, la creas a través de la actitud que tienes hacia lo demás y la creas con la intención que pones en cada acto que realizas.

Tu vida estará siempre llena de lo que entregas. no pidas lo que no has dado, aprendamos a dar sin límite y no sólo cosas materiales. Entreguemos nuestro corazón, nuestro amor, nuestra buena energía y sobre todo la buena información que poseemos. Compartamos y compartámonos con los demás, recordemos que todos somos uno; y termino este artículo repitiendo las palabras de un sabio al que admiro mucho, Facundo Cabral, sé feliz y vive en paz ¨ ¡¡¡Gracias!!!

Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog.com

“Si sufres es por ti, si te sientes feliz es por ti, si te sientes en paz es por ti. Nadie más es responsable de como te sientas, solo tú y nadie más que tú. Tú eres el infierno y el cielo también.” Buda

 

Foto: fotolia.com